martes, 26 de febrero de 2019

Palabras contra el olvido celebran a Machado y Gamonal (con regalos)

8 comentarios

El pasado viernes, día 22, Almudena y Lola ‒sus animadoras‒ me invitaron a asistir al club de lectura Palabras contra el olvido, de la Biblioteca María TeresaLeón, situada en la barriada de la Inmaculada de Burgos, en los bajos de un bloque de viviendas de la Plaza Sierra Nevada, que por cierto va pidiendo a gritos una ampliación (lo que transmitimos desde aquí a quien corresponda), pues sus fondos y su asistencia no dejan de incrementarse.
Participaba Fernando Ortega Barriuso, autor del libro que comentaban esa mañana ‒pues una de las particularidades de este club es la se ser matinal‒, de título Aeródromo de Gamonal, centrado en acontecimientos sucedidos en la ciudad en los años 1936-1939. Como tantas veces sucede, ficción y realidad se cruzaron, pues coincidió con el día en que se realizaba un acto en homenaje a los hermanos Machado en la Institución FernánGonzález, y resulta que un personaje central del libro mencionado es Manuel Machado, atrapado en Burgos “casualmente” el 18 de julio de 1936, por lo que pasó aquí los años de la guerra, lo que dio como resultado que su viuda, Eulalia Cáceres, donara importantes fondos documentales de estos poetas a la ciudad de Burgos (ahora ya digitalizados).
La participación de quienes componen el club fue dinámica y entretenida, señalando con sinceridad lo que les sugería la obra, la cual fue extensamente explicada por su autor.
Lola y Almudena finalizaron la sesión con un vídeo preparado para la ocasión (lo que muestra el interés con que se toman la actividad) y nos regalaron a Fernando y a mí ‒¡gracias!‒ un sujetalibros, que ya tiene misión.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Amor de lobo (Cixous) encarcelado (Kopp)

6 comentarios

Mientras se lee El amor del lobo y otros remordimientos (2009) de Hélène Cixous (1937), no queda espacio para otros asuntos. La densidad de la escritura de esta argelina, profesora universitaria en París desde 1968, exige atención total. Es la única forma de alejarse de la claridad cegadora que nos impide ver y adentrarse en el espacio noche que nos permite ver. Reflexiona sobre la escritura (femenina, en su caso), y nos dice que «el libro es un personaje del libro», el cual se impone al autor y arrima su pie al marco de la puerta para que esta no pueda cerrarse, aun cuando su creador lo deseara. «Hay para beber y para comer, y para llorar de risa, en los libros donde el libro es un escándalo y “carece de coartada” como diría mi amigo Derrida». El cuerpo es el lenguaje del inconsciente. Ella desearía escribir el libro que persigue en sueños, pero… el libro quiere que lo escriba a él.
Ante esta exigencia lectora, he entremezclado las páginas de Las confesiones a medianoche de Constance Kopp (2018), de Amy Stewart, librera en California, escritora de éxito de obras sobre los peligros y los placeres del mundo de la botánica. No he leído los dos libros anteriores de la trilogía ‒Una chica con pistola; Mujer policía busca problemas‒ en los que rescata la vida de Constance, Norma y Fleurette Kopp en los años primeros del siglo pasado en Estados Unidos. La fórmula empleada es conocida: fuentes de la época, sobre todo prensa, rellenadas con la ficción en los aspectos necesarios.
En 1916, Constance era la primera ayudante de sheriff de sexo femenino en Nueva Jersey, y una de las primeras en todo el país; su particularidad residía en que le permitieron llevar pistola, placa y la potestad de arrestar. Llegada a la cárcel de Hackensack, queda horrorizada ante el trato dispensado a las internas, por lo que decide investigar sus casos y, en bastantes ocasiones, conseguir la liberación de las encarceladas por inercia del sistema.

jueves, 14 de febrero de 2019

Las aventuras de Nono (Juan Grave)

9 comentarios

Al iniciarse el siglo XX, en 1901, cuando se creía posible la implantación de la justicia social en la tierra, se escribió como libro de lectura para las escuelas racionalistas el cuento Las aventuras de Nono por el zapatero francés Jean Grave. Un año después fue traducido por Anselmo Lorenzo y editado en las Publicaciones de la Escuela Moderna, impulsadas por Ferrer i Guardia, con  las que tuvo una gran difusión en el ámbito del español durante las siguientes décadas. (Aunque en Francia no lo fue tanto, sí dejó algunas huellas, tal el apodo adoptado por Jean Vigo; además de estar profusamente ilustrado por Hermann-Paul, Camille Lefèvre, Luce, Mab, Lucien Pissarro, Rysselberghe, etc.).
Sin que se diera cuenta, un niño de nueve años, que deseaba un cuento ilustrado, es transportado al país de Autonomía. Allí, Solidaridad le da la oportunidad de vivir sus propias aventuras, alimentándole este placer. No pasa demasiado tiempo sin que sucumba a las tentaciones de Monadio, rey de Argirocracia, país en el que Nono despierta a la vida a través de los distintos paisajes sociales que atraviesa, hasta dar con sus huesos en la cárcel. Pinzones o abejas que hablan, carrozas tiradas por cigüeñas, barcas que naufragan, prados floridos, cumbres nevadas, criaturas que sufren, golondrinas que le llevan una lima para seccionar los barrotes… La sociedad se asemeja a la Naturaleza en las diversas gradaciones de la existencia.
Leído hoy, pueden sonarnos sus páginas a ingenuas, pero no deja de ser emocionante saber que hubo un tiempo en que, en las escuelas, se creía que era posible la implantación de la justicia social en la tierra.

viernes, 8 de febrero de 2019

Dulce hogar (Dorothy Caunfield Fisher)

6 comentarios

Colección Roman ‒romance es término que continuamos utilizando desde que Chrétien de Troyes escribiera en el siglo XII Erec y Enide, la primera novela‒ nos trae estos años textos desconocidos en España, entre ellos la novela Dulce hogar de Dorothy Canfield Fisher (1879-1958), que en su momento pugnara por el Pulitzer, escritora que ya en su tiempo podía considerarse tradicional, literariamente, aunque no lo era en los asuntos que planteaba.
Ciertamente, otras obras de esos años eran vanguardistas en su desarrollo global ‒véase Ulises o a Clarice Lispector‒, y el texto que comentamos no lo es, pero tampoco queda ajeno totalmente a ello, según puede verse, por ejemplo, en la práctica de los monólogos interiores de varios de sus personajes. Tampoco es una novela pura del siglo XIX, si reparamos en que no le interesa la acción por la acción, sino que corta continuamente los capítulos para dar paso a diferentes perspectivas.
Y, además de una prosa cuidada y un dominio notable del ritmo, tiene un mérito añadido: plantea, en 1924, la inversión de papeles sociales en la familia; la mujer es la que sale a trabajar mientras el hombre se queda en casa y atiende a los hijos y las faenas de domicilio, armonizando con las aptitudes de cada cual. De paso, critica el consumismo (a través del trabajo en unos grandes almacenes) y la manipulación que supone de los hábitos que incitan e ello. Al tiempo que subyacen asuntos en boga, tal la eugenesia ‒«a este tipo de hombres no deberían permitirles tener hijos»‒, la utopía social ‒«por lo mismo que no sería esclavo, ¡nunca sería amo!»‒ o la educación de la infancia.

sábado, 2 de febrero de 2019

Tres eran tres (Lesbianas, Bach y el Rubí)

8 comentarios

Dudaba de si dedicarle la entrada completa a Lesbianas, así somos (2018), de Marta Fdez. Herraiz y Kika Fumero, o compartirla con Las variaciones Bradshaw, de Rachel Cusk, cuando ha aparecido en la mesilla de noche Sol poniente, de Joaquín López Cruces y María Isabel Santisteban Salinas, aportando un rubí que ilumina las situaciones de los anteriores y las cubre de sentido.
Lesbianas es un ensayo que se apoya en los datos aportados por una encuesta a más de 5 000 mujeres de España e Iberoamérica, enriquecidos con las experiencias e investigaciones de las autoras. Sin duda es un «texto imprescindible para cualquier persona que quiera descubrir o profundizar en el pasado, presente y futuro de las Mujeres que aman a mujeres» (título de una antología poética coordinada por Carmen Moreno).
Las variaciones Bradshaw está concebida con una estructura que recuerda las conocidas Variaciones Goldberg de Bach. Su autora abre la vida de sus protagonistas ─Tonie, Thomas y Alexa; esposa, esposo e hija─ a una situación inusual, cuando él deja el trabajo y queda en casa al cuidado de la hija, y ella opta a un trabajo de cierto prestigio. Desde un tema de la infancia, la vida familiar se convierte en una variación del mismo al tiempo que se crea una partitura con azares, errores, decisiones… dentro de la desesperanza de la existencia occidental, sin que abandone las reflexiones.
Sol poniente es un relato gráfico dividido en tres breves capítulos, que se publicó allá por el año 1990 en la Editorial Cajal de Almería. La delicadeza del dibujo está acorde con la de la historia que narra en sus viñetas, en las que una niña y un niño encuentran ese rubí que les acompañará en su existencia, lo cual hace de los sucesos trágicos que vivirán ─guerra de España y exilio─ un bagaje que incorporar a su día a día. La memoria y el amor, parece decirnos esta historia, «tal vez eviten que nos convirtamos en exiliados de nosotros mismos».
Tres eran tres… y las tres eran geniales.

domingo, 27 de enero de 2019

Adiós a los caballos (amazonas y centauros)

6 comentarios

La amazona Hipólita, ‘la que desata sus caballos’, se enrolló con Teseo y de esa unión nació Hipólito, que falleció cuando su carro, tirado por caballos, se estrella contra un olivo al desbocarse estos. Se trata de una imagen que se repitió con frecuencia durante la época dorada del caballo, la segunda mitad del siglo XIX, ampliada en el medio siglo anterior y el posterior. La visión marxista ─centrada en el desarrollo técnico industrial─ ha eludido la importancia del «motor de avena» en esos ciento cincuenta años, algo que ahora aporta la documentada obra de Ulrich Raulff, Adiós al caballo. Historia de una separación (2018). Su entidad puede colegirse de datos como el de que en Londres, hacia 1890, había unos 300.000 ejemplares, de los que 26.000 eran sacrificados cada año, convertidos en fertilizantes o comida para gatos.
El médico ─Hipócrates, ‘domador de caballos’─ rural más famoso de la literatura, Charles Bovary, empleaba el caballo para sus desplazamientos, y, tirado por caballos, se desplaza el simón (cerrado) en el que Emma se abraza a su amante (¿humillando a su bovis, ‘buey’?). No lejos quedaba otra ciudad extensa, París, en la que los equinos también sufrían; no en vano resucitaron el dicho de ser «cielo para las mujeres, purgatorio para los hombres e infierno para los caballos».
Hoy en día se asocia el caballo a estímulos sentimentales o estéticos, ligados en notable parte al estatus social e, incluso, a actividades terapéuticas. Pero antes se definía por su carácter centáurico, de conquista, algo que se perdió cuando el automóvil proliferó y las personas nos escondimos en las máquinas.
De las 472 páginas del libro, 70 lo son de notas bibliográficas. Con guiños frecuentes a la cultura clásica y el arte. Para disfrutar.
[Las imágenes son La trilla, de Rosa Bonheur, y Centauro en la herrería, de Arnold Böcklin].

lunes, 21 de enero de 2019

Teatro en Escena Abierta (Arma de construcción masiva)

9 comentarios
Hace unos días releí varios artículos de cuando Ishiguro fue premiado con el Nobel. Una de ellas se felicitaba por la variedad literaria de que goza la novela inglesa, al tiempo que se lamentaba de la esterilidad a que está llevando el realismo a la española. Yo no soy tan determinante; creo que hay piezas valiosas en la creación patria actual. El teatro (experimental) es otro cantar; bebe mucho de cotidianidad. Es lo que sucede al presenciar la obra de teatro Arma de construcción masiva, interpretada por el grupo barcelonés José y sus hermanas, dentro del Festival Escena Abierta.
Una amiga, a la salida, mostraba la indignación que le habían provocado ciertas referencias a la actualidad catalana. Yo le quité hierro, por aquello de no desperdiciar la noche del viernes en estados de ánimo vacuos e inútiles. La obra, centrada en la educación a la que estamos sometidos en diferentes ámbitos del desarrollo personal, tiene sus reflexiones válidas, aunque es cierto que aquí y allá ─no sé si de manera consciente─ suelta afirmaciones que se asemejan a un mandala simple soterrado en su territorio escénico.
Así, es el gobierno central (y no el autonómico u otro) el que manipula los métodos pedagógicos; o resulta que algunos políticos han sido obligados a salir del país; o el referéndum represaliado de octubre deviene en noticia clave de la existencia. Además, es un empresario barcelonés de apellido García el que se ha lucrado, en connivencia con las autoridades franquistas, en la construcción de material escolar durante la época en que a Cataluña se la llamaba la novena provincia andaluza. (Por no hablar de que a Ferrer y Guardia se le ha sacado del anarquismo y lo han convertido en socialista y republicano).
En fin, el este teatro es asunto de proximidad y se construye en cada calle. Es lo que hay.
[La fotografía es el Grupo José y sus hermanas].

lunes, 14 de enero de 2019

Benaiges, Bañuelos de Bureba, Freinet

14 comentarios

Acaba de publicarse Escritos de vida. Publicaciones de los niños y niñas de la Escuela de Bañuelos de Bureba 1935-1936, facsímil de los trece cuadernos que se elaboraron e imprimieron en la citada escuela durante año y medio. En un lugar que no disponía de luz eléctrica ni de agua corriente ni de comercio estable, con un camino que lo unía al pueblo cabecera de comarca de Briviesca tras una caminata de dos horas, de pronto se formó un manantial de agua clara y un generador, que, inesperadamente, continúa expandiendo un fresco resplandor que renueva a cuantas personas se acercan a él.
La Asociación Escuela Benaiges, creada en 2013, lleva unos años laborando en Bañuelos de Bureba (Burgos) en la remodelación de la escuela del pueblo, algo que casi tiene finalizado, y en la recuperación de los trabajos que con la técnica Freinet de la imprenta se realizaron en la misma en los cursos escolares de 1934-1935 y 1935-1936. En este caso, bajo la promoción de J. Viadas y José Antonio Abella, se han realizado estos facsímiles que respetan el color del papel original y el diseño de los cuerpos y tonos de las letras. Una joya. Corresponden a seis ejemplares de la revista Recreo; tres ejemplares de la revista Gestos (la de parvulario); y cuatro ejemplares de cuadernos exentos: El mar, El retratista, Sueños y Folklore burgalés.
El impulsor de aquella obra fue un maestro ─torturado y asesinado en julio de 1936─, Antonio Benaiges Nogués, sobre el que la Asociación ha editado hace apenas unos meses un pequeño folleto debido a la pluma de Ignacio Soriano.
Imposible resulta recoger en unas páginas tanta vida, pero ahí queda para abrir nuestra existencia hacia…

martes, 8 de enero de 2019

Pop-art (de mujeres)

8 comentarios

Cuando estudiábamos la asignatura de arte, Renata, una chilena (de la que creo recordar que su padre era diplomático), trajo al grupo de estudio nocturno ─o lo que fuéramos─ un álbum en inglés de dicha tendencia pictórica. Con respecto a los manuales que manejábamos, la particularidad de aquella obra es que dedicaba un capítulo a mujeres pintoras, las cuales se quejaban ya en su tiempo de que no había demasiado espacio para la mujer en el pop art, excepto la repetición de Jackies o Marilynes, además de las asimiladas a las tecnologías del hogar o las contracepciones.
En dicho libro figuraba la artista belga Evelyne Axell (1935-1972), fallecida no hacía mucho, de la que fotocopié el cuadro El hermoso mes de mayo (1970), el cual puse (bajo plástico) en la cubierta de la carpeta que utilizaba para llevar los apuntes. Ahora, al tener entre mis manos el reciente Pop Art (2018) de Claudia Frigeri, he recordado aquellos detalles, además de volver a ver a otras artistas del momento, entre las que destacaría a Martha Rosler, que en la serie “Body Beautifull o la belleza no conoce el dolor” se atrevió a denunciar la mercantilización que hacía Playboy ─tan en candelero entonces─ del cuerpo femenino.
También estaba allí Eulàlia Grau, artista española, con la serie “Etnografies”, denuncia de los excesos sociales, de lo que nos sorprendíamos. Y la profusión de “Objetos” de Jana Zelibská, tan perturbadores. Con la visión (no feminista) de Rosalyn Drexler al mostrar la violencia masculina sobre lo femenino, y las figuras aisladas de Marisol en La Fiesta (1965-1966) y su crítica al vacío de la moda.

martes, 1 de enero de 2019

La bisnieta (cuatro generaciones)

8 comentarios
Águeda, Armonía, Rosa y Carmen conforman una saga hereditaria contra la anhedonia en este relato inaugural de 2019:
*********4*********
«Ha cantado como los ángeles. Las compañeras de voz han sentido ese temblor en el coro. ¡Vaya!, y Carmen es aún tan joven. Ella no sabía que la templanza expansiva provenía de las cuatro generaciones.
********1********
»No se movió. El dolor era caliente. Amparada en su rostro aniñado, Águeda había desobedecido la orden de que las mujeres abandonaran el frente y, ahora, la aciaga fortuna le alcanzó en el muslo izquierdo con la metralla de un obús.
*********2*********
»Desde niña aguantó las burlas del vecindario. La cojera de su madre le impedía permanecer en las colas de racionamiento, por lo que era ella, Armonía, quien lo hacía, y allí apreciaba los rechazos. Por lo mismo, apenas pudo, dejó la escuela.
*********3*********
»Rosa nació con la libertad en las calles. Su madre se empeñó en que ella sí estudiara en serio, lo que no le supuso gran esfuerzo, pues disfrutaba en las clases de la universidad. Ahora, a su hija, le gusta cantar».

domingo, 23 de diciembre de 2018

Mano con mano (contra el dolor)

6 comentarios

Salud.
Escribe Almudena Guzmán (1964) en El príncipe rojo (2005):
Quien hace del dolor ajeno
impasible,
rentable y vanidosa inspiración,
no debería pasar a la historia
ni como hombre ni como poeta.
Hombres y poetas hay pocos.
Raposas entre las viñas los más.
Pero no nos asomemos al solsticio de invierno solo con bagaje pesimista. Alentemos (como hace Márcio Faraco ahora en Brasil, con la que les está cayendo) venturas para los días venideros.
Más Salud.

lunes, 17 de diciembre de 2018

El peregrino querúbico en Borges

10 comentarios
Se me han vuelto a cruzar dos libros (al igual que en la anotación anterior). Llevo un tiempo con una selección de El peregrino querubínico (o querúbico) de Angelus Silesius (1624-1677), poeta y místico germánico (aunque Breslau, hoy sea polaca), que ya de estudiante publicó unos poemas con su seudónimo. Después, en las universidades de Estrasburgo y Leiden, estudió medicina y otras ciencias, y se introdujo en la mística judía o Cábala, en la alquimia y el hermetismo, en un ambiente en que los Países Bajos recibían a grupos disidentes perseguidos en Europa. Terminó de licenciarse en Padua en 1648. Vuelto a su ciudad, se le nombró médico de la corte, la que tuvo que abandonar cuando comenzó a tener visiones y criticar el luteranismo, lo que le volcó a convertirse al catolicismo y hacerse franciscano (con el nombre adoptado). Trabajó para el príncipe-obispo y, tras 1671, se retiró, legando sus bienes a orfanatos al morir. Su obra más conocida es El peregrino querubínico (1657), colección de 1676 epigramas en pareados alejandrinos, que exploran la mística y el quietismo, y cierto panteísmo. Admirado por Schopenhauer, Wittgenstein, Heidegger o Cioran, además de Goethe, Rilke y Borges.
Precisamente, el segundo libro mencionado es El Aleph, relación de cuentos que Borges (1899-1986) publicara en 1969. El argentino, ya en su juventud, supo de Silesius ‒a través de una mención de Schopenhauer‒ y adoptó su (cierto) panteísmo y su tendencia a la mística, lo que reflejan repetidamente sus obras y (en su momento) las numerosas conferencias en las que intervenía. En estos cuentos, por ejemplo, Asterión recibe sin apenas oposición la muerte o el poeta David Jerusalem nace en Breslau o aparecen las monedas (del alma) o…
Borges alabaría en múltiples ocasiones la noción de poesía del silesio: «La rosa es sin porqué / florece porque florece. / No se cuida de sí misma / no pregunta si se le ve». Y gustaba de finalizar sus intervenciones con el epigrama final: « Amigo, ya basta. En caso de que quieras seguir leyendo, sé tú mismo el libro y tú mismo la esencia».
Confluencias de la estética de la inteligencia.

martes, 11 de diciembre de 2018

Del Libro Rojo a Sprinters (de Centroeuropa a Chile)

8 comentarios

Comienzo a leer El libro rojo (o Liber novus)de Carl Gustav Jung (1875-1963), texto (inédito) ampliamente citado, que no ve la luz hasta cien años después de escrito ─lo fue entre 1913 y 1930─. No dispongo de tiempo para dedicarme a él con detenimiento. Tampoco sé hasta dónde estaría dispuesto a emplearlo, pues su contenido es críptico para una mente del siglo veintiuno. El atractivo lo tiene en que trae a mi presencia aquel Recuerdos, sueños y pensamientos (1964, elaborado con Aniela Jaffé), que tan sugerente fuera al caer en nuestras manos. Antes, cuando este psicólogo escribió Liber novus ya era una personalidad reconocida. Pero, en ese tiempo, la literatura y la psicología no habían establecido límites precisos entre ellas, y eran objeto de experimentaciones continuas (al igual que sucedía en las artes visuales). Se trataba de explorar y describir la gama completa de experiencias internas, aparecidas en sueños, visiones y fantasías. De ahí que necesite su lectura una dosis notable de paciencia y voluntad.
Esta pereza hacia lo pasado ─a dialogar con el mago Filemón─ es lo que me ha inclinado a leer Sprinters (2018), de la chilena Claudia Larraguibel (1968). Tampoco es que se salga indemne de la aventura por este libro, al atravesar las diversas épocas de Colonia Dignidad, establecida en Chile en 1961 por alemanes, que llegó a ser poderosa (con su propio aeródromo), envuelta en negocios ilegales, y que se haría tristemente famosa durante la Dictadura de Pinochet, pues albergó un campo de internamiento y torturas. Presentado como novela, contiene elementos de no ficción, como testimonios de quienes vivieron en esta colonia, y otros intermedios, como el guión de varias escenas de cine que la autora había escrito con el propósito de que se rodara una película (abandonada, a la postre, por la productora).
Al haberse escrito en varias ocasiones sobre la actuación de los jerarcas de la colonia en tiempos dictatoriales, C. Larraguibel intenta una narración desde el interior de la misma, apoyada en personajes que pudieran vivir en la disciplina de esa comunidad, en cuya cúspide se hallaba el todopoderoso promotor ─el tío Paul (Schäfer)─, al que servían día y noche un grupo de niños (llamados sprinters), que utilizaba para saciar su pedofilia en los abusos sexuales (de lo que se rodó en 2013 el documental Los niños de Paul Schäfer).

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El libro de los libros (Buchholz)

6 comentarios

Sabía que llegaría el día en que me pusiera a escribir sobre él. Me lo enseñó una amiga alemana, hará unos veinte años, en Madrid. A ella se lo habían regalado por Navidad; recuerdo la época porque la asocié con la ilustración del camarero con la bandeja de libros en un paisaje de nieve; nunca había visto un dibujo así (frente a tantos en que aparecen esparcidos los libros por agua, hierba, cielo, carreteras, etc.). No entendí el texto porque estaba en alemán (a pesar de que tiempo atrás, por trabajos veraniegos, había aprendido algo de este idioma); ahora veo que es el escrito por Michel Tournier, referido a «El último día de George Simenon».
Se trata de El libro de los libros. Historia de imágenes, publicado hace un par de años en español, sobre la edición príncipe de 1997, realizada en Múnich. Un año antes, el escritor Michael Krüger distribuyó entre colegas de cierto renombre de diversos países cuarenta y seis ilustraciones (diferentes) del reputado dibujante Quint Buchholz con el fin de que elaboraran un breve texto sobre ellas. La temática de las mismas era común: el libro. Para su sorpresa, pasado un tiempo, recibió cuarenta y seis contestaciones con los encargos cumplidos, que muestran ─¿cómo no?─ aspectos de la escritura y la lectura.
Por España, si no hierro, hablan Ana María Matute, José Agustín Goytisolo (en poesía), Ana María Moix (en poesía), Javier Tomeo, Carmen Martín Gaite, Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Gustavo Martín Garzo y Javier Marías.
El conjunto es un tentador volumen de imágenes y palabras, que finalizan en el descubrimiento de la luz, el lugar esencial donde nace un cuadro ─no en la inspiración que llega de no se sabe dónde, según nos cuentan, ni en la genialidad de quien lo pinta─ y donde desaparece un artista.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Disfrutar con el bien y el mal, y la música (de Leonardo da Vinci)

10 comentarios
De vez en cuando, para elegir un libro, olvido las calidades literarias, las indicaciones de las amistades o mis favoritismos, y me guío por las apariencias. Recorro los pasillos de las bibliotecas y miro en las mesas de novedades hasta dar con alguna obra que prometa entretenerme solo con pasar sus páginas con delectación y posar la vista aleatoriamente, sin relacionar sus contenidos, sin juzgar (conscientemente) sus intenciones, dejando que pueda suceder lo inesperado ─«Entre la idea / Y la realidad / Entre el movimiento / Y el acto / Cae la sombra», escribe Eliot.
Así es como tengo entre las manos Leonardo da Vinci y la música, obra ilustrada, de amplio formato, editada en 2003 por la Biblioteca Nacional y el Auditorio de Tenerife. Suelo ser escéptico ante las hipótesis que asignan interpretaciones personales a la creación de las grandes obras artísticas; en este caso, a las músicas que “aparecen” en la Gioconda, las cuales le confieren esa pose que la hace perdurable, pero disfruto leyéndolas. El libro que comento recorre gran parte de la producción de Leonardo y señala la preferencia que tenía hacia la construcción de escenografías efímeras, tan del agrado de los magnates de su tiempo, al permitirles ostentar su poder; en estas fiestas, el maestro hacía gala de elegancia y refinamiento, incluso acompañando magistralmente su canto con la lira.
Igualmente, me embebo en algunas de las historias contadas en Atlas del bien y el mal (2017) por Tsevan Rabtan, ilustrado por la chilena Alejandra Acosta, a través del que puedo asentarme en Damasco o en la colina de Mukattam o en el oasis de Otrar o en los vados del Dniéper o en las especias de Batavia o en la isla de Pascua… en compañía de personajes singulares, por lo general crueles, convertidos en caudillos o dioses (que viene a ser parecido en estas historias), que desembocan en tribus, pueblos o sociedades vivas en la actualidad.
El bien y el mal, claro. La música de fondo.

viernes, 23 de noviembre de 2018

El beso de la mujer araña (Manuel Puig)

4 comentarios
Cuesta un poco retomar un libro de hace más de cuarenta años, con todo lo que hay pendiente de leer apilado en la mesa del rincón. Pero esta vez he realizado ese pequeño esfuerzo de resistir la tentación de las novedades y he vuelto a aquella celda de la cárcel argentina de 1974, en la que dos personajes ─un homosexual y un revolucionario─ llenaban páginas con su devenir diario entre barrotes.
En el fondo, sentía curiosidad por ver si me resultaba una historia antigua e, incluso, decadente, y comprobar si tendríamos que dar la razón a críticos y escritores como Vargas Llosa que, en su momento, se opusieron a que fuera publicada en determinadas editoriales de renombre, al aducir que su autor “escribía como Corín Tellado”. Y no digamos los círculos leninistas occidentales, entre los que se encontraba Gallimard en París (con Ugné Kavellis a la cabeza), que también se negaron a su publicación, con uno de sus argumentos favoritos: que el desenvolvimiento de la historia no era lo suficientemente revolucionario o, lo que era más grave aún, que podía ser contrarrevolucionario.
Manuel Puig (1932-1990), de Argentina a México, con estancias en Europa y EE. UU., tuvo una vida intensa, bastante diferente de buena parte de quienes hoy hacen literatura. Así que puede decirse que es un escritor anómalo, con textos inquietantes y, en cierta medida, desestabilizadores. Además, fue vanguardista, en el sentido de incorporar elementos “menores” a sus obras, tal las canciones populares o los relatos cinematográficos ─él se consideraba un director de cine fracasado─, disipando los límites entre la gran literatura y los subgéneros literarios. A su velatorio y entierro (en Cuernavaca) acudieron seis personas (incluida su madre, con la que vivía).
¡Ah!, el libro ha pasado el corte con nota.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Decrecimiento (el pescador mexicano con Carlos Taibo)

8 comentarios

Suele contar en sus charlas Carlos Taibo La parábola del pescador mexicano, la cual sirve de título a uno de sus libros, que lleva el significativo subtítulo Sobre trabajo, necesidades, decrecimiento y felicidad. Significativo porque expresa algunos de los elementos que intervienen en el planteamiento que realiza acerca de nuestro planeta. Más en concreto, acerca del modo en que estamos llevándolo a un colapso, al sobreexplotar sus recursos, en especial por parte de quienes habitamos los territorios “avanzados”.
Sostiene Taibo que las soluciones a las necesidades de recursos que conlleva el aumento demográfico mundial pasan por rebajar notablemente nuestros niveles de consumo y conseguir un reparto equitativo de los bienes. Sería actuar como ese pescador mexicano que con dos horas de trabajo tenía suficiente para poder vivir, con lo cual le quedaba tiempo para levantarse tarde, jugar con la progenie, sestear con la parienta y salir, sin prisa, con la cuadrilla (a ello, lógicamente, habría que añadir las tareas caseras), todo ello sin esperar a jubilarse para llevar esa vida.
Introduce su libro con dos citas. Una es de Óscar Wilde, «El trabajo es el refugio de quienes no tienen nada que hacer», con la inevitable ironía de este autor. Otra, de Robert Frost, algo más extensa, «El cerebro es un órgano maravilloso. Empieza a trabajar nada más levantarnos y no deja de hacerlo hasta que entramos en la oficina».
Se dice que una comunidad no occidentalizada sería tediosa. Así presentaba una monja salesiana una comunidad “primitiva” que había conocido en la selva de Venezuela: «No hay quien les haga trabajar; cuando consiguen la comida que necesitan, están una semana charlando. Viven en una choza grande. Tienen todo en común y todo el mundo se ocupa de todo; hasta de los niños. Van desnudos, por lo que es urgente vestirlos. En el terreno sexual hacen lo que les da la gana y, además, disponen de unas hierbas que permiten que las mujeres no queden embarazadas».

viernes, 9 de noviembre de 2018

Aliento de Eva (Carmen Plaza)

2 comentarios

El otoño no ha llegado todavía a las moreras (al menos a las del Parral), en esos momentos en que se cubren de fosforescencia crema. Las veo aún demasiado verdes mientras paso con los versos de Carmen Plaza. Esta economista burgalesa, radicada desde niña en Barcelona ‒Se esconde el mar, se esconde. / Todas las olas vuelven / al fondo de tus ojos‒, desde los inicios de siglo se prodiga en versos y relatos. Nos hace traspasar la triste línea de la gente que se toma los símbolos como destino:
Eva
Nos dirán
que la cosecha será escasa,
que el invierno helará nuestros párpados
y habrá llegado el tiempo
de olvidar la simiente.
No lo creas. Mira a tu alrededor
la luz frondosa,
el sol y el agua vistiéndose de gala,
todos los animales que nos ceden el paso,
sobre todo mi amiga la serpiente,
que nos invita a ser felices como dioses,
las espigas de trigo ofreciendo
el perfil afilado,
los árboles que muestran sus impúdicos frutos,
como esta roja pulpa que te entrego
con todo mi amor, en este instante.
Se permite sugerir algunas indicaciones: No hay que tirar nada en tiempos de escasez. Ni siquiera los disgustos. Se zurcen y pueden servir para otro traje.
[La fotografía está tomada de Escritores Recónditos].

sábado, 3 de noviembre de 2018

El perseguidor (Cortázar de cine)

8 comentarios

Hemos madrugado un poco para llegar con tranquilidad al trabajo por la tarde. Queríamos parar en las alamedas amarillas del Duero en Soria. Atrás han quedado las brumas del Moncayo ‒inicio de nuestro viaje‒ que dejaban entrever la nieve acumulada estos días en sus cumbres. En el camino, los páramos con algún sembrado iniciando el verde y, sobre todo, la gama de pardos y marrones de los barbechos. Cielo de otoño. Breves ráfagas de lluvia. Sol fugaz. Azules de interior. El espejo de las aguas del río soriano hasta San Saturio redobla la sensación de irrealidad que se tiene paseando sobre las hojas de sus orillas.
Un café, y continuamos la marcha. El rojo púrpura (de la hiedra japonesa) enciende el frente de algunos tapiales. Suena en la radio la viola en esta versión de Álbum para niños de Chaikovsky. A la llegada al Campo de Lara ‒ya en tierras burgalesas‒, las nubes bajas transparentan los picos de Las Mamblas; en la otra vertiente de la carretera se suceden las laderas arcillosas, fuertes, salpicadas de sabinas, emitiendo cantos de sirena. Nos tapamos los oídos con la cera del deber: hay que fichar a las 14:00 horas, una vez comidas.
Queríamos hablar en esta entrada de las narraciones de Cortázar (1914-1984) llevadas al cine, que se editaron hace unos años (2009): Los buenos servicios, que inspiró Monsier Bébé, dirigida por Claude Chabrol; Las babas del diablo, que fascinó a Michelangelo Antonioni tanto como para rodar Blow up; El perseguidor ‒¡quién da más!‒, que se asimila a Bird, de Clint Eastwood; y La autopista del sur, llevada a la pantalla por partida doble en Week end, de Jean-Luc Godard, y El gran atasco, de Luigi Comencini.
Quede así. Saludos otoñales de cine.

domingo, 28 de octubre de 2018

Breviario mediterráneo (Predag Matvejevic)

2 comentarios

Hace años conocimos este libro que nos entusiasmó. Quedamos sorprendidos por la mezcolanza de narraciones, personajes o lugares, además de por las formas de imbricarlos que realiza Predrag Matvejevic (1932-2017) en Breviario mediterráneo (1991). Este autor yugoslavo, nacido en Mostar en 1932, que enseñaba literaturas comparadas en París, fallecido recientemente, escritor en croata y francés, denunciante posterior de la guerra patria y su depuración, aunó aquí libros de viajes, novelas, crónicas, tratados poético-filosóficos, atlas, aforismos, etc. para dar a luz este texto, que sirve de libro de cabecera, pues puede leerse aleatoriamente, no secuencial.
Con el tiempo, discutimos con un amigo porque no le parecía que el libro señalara en la medida que él deseaba la singularidad mediterránea, como si quienes están a sus orillas constituyeran una sociedad única, no accesible a quienes no lo habitan. Matvejevic recorre la pluralidad de comunidades que contiene y afirma que «los mediterráneos pertenecen más a la ciudad que a la nación» o que «el Mediterráneo es algo más que una simple pertenencia».
Islas, ciudades, puertos, cabos, golfos, rutas, corrientes, temperaturas, vientos, naufragios, mitos, sirenas, galeones, odiseas, faros… Breviario mediterráneo es una filología del mar, «mezcla de rigor y temeridad, precisión científica y manifestación del infinito» (dice Magris en el prólogo). Espacio histórico-cultural, estudiado por Braudel; espacio místico-lírico, celebrado por Camus. Lo magistral y lo vital.
Todavía lo tengo a mano.