jueves, 23 de junio de 2016

Hogueras de deseos en San Juan

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Stare. Estar en quietud, aunque no en inactividad.
Nocte. El silencio, aunque no sin palabras.
En la niñez, por San Juan, vivíamos con la hoguera de San Pedro Manrique, cercana a nuestro pueblo. Imaginábamos las pisadas firmes sobre la alfombra de brasas. Así lo hablaban los hombres en la fragua. Así, las mujeres en la costura del final de la tarde. Cortaban el roble en los montes de Sarnago (evitando a las brujas). En nuestro pueblo el fuego era de encina. A sus ascuas se arrimaban los pucheros de barro y sobre ellas se colocaba el trébede para poner encima la cazuela de la leche (de la que las criaturas cuidábamos de que no se saliera).
En los plenilunios suele funcionar la antigua ecuación: quien más se da, más recibe. En los solsticios, la antigua fórmula: escribe en un papel algo de ti de lo que deseas desprenderte y quémalo; escribe en un papel algo de lo que deseas que florezca y plántalo.
Escribe Clara Janés ‒enhorabuena‒:
Prisionera de un pánico invencible,
y aunque sé de la inutilidad de todo sueño,
desde esa cárcel torturante que es la vida,
pido la autonomía total del hombre
y el derecho a no justificar para nada
su existencia.

Salud.

sábado, 18 de junio de 2016

El Paraíso perdido

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¿Qué me importa que el combate se perdiera?No todo se ha perdido; la indomablevoluntad y las ansias de venganza, el odio inmortal,el valor firme que nunca es sometido ni se rinde:¿en qué consiste, pues, no ser vencido?
Perder, perderse. Vencer, ser vencido. Palabras y conceptos que atraviesan los más de diez mil versos de El Parasíso perdido de John Milton (1608-1674), poema al que merece la pena volver de cuando en vez (sin ir más lejos en los ratos perdidos de este verano). Allí encontramos un personaje reconocible: Satán, el demonio, tratado con tal énfasis y detenimiento, que ya le hicera decir a William Blake que Milton sentía la libertad creadora al escribir sobre el Perdedor y, por el contrario, se encontraba entre guilletes al escribir sobre Dios.
Precisamente es a Blake a quien creo que Pablo Auladell ha tenido en cuenta al dibujar las ilustraciones de su novela gráfica El Paraíso perdido (2015), proyecto en el que está inmerso durante cinco años (si bien con dedicación intermitente, según narra el mismo autor). No son las palabras originarias las que se reflejan en esta obra reciente, sino las imágenes contenidas allí. Resulta adecuada la conversión, teniendo en cuenta que los versos aludidos son una cascada, un manantial brioso, un firmamento dispar.
Milton, en su ceguera final, recibía las palabras palabras en las noches y sus hijas redactaban el extenso poema en el día. El renacimiento, sus aretistas, sus viajes están ahí. También las limitaciones del momento, por ejemplo, respecto a la mujer. Sin que faltara Eva: «y me asomé a la verde orilla / para mirar el claro y liso lago, / que a mí me parecía un firmamento. / Al doblarme a mirar, apareció, / justo enfrente, sobre el acuoso brillo, / una figura que se acercaba a mí: / retrocedí y ella retrocedió, / mas, complacida, en seguida volví, / y ella, complacida, en seguida volvió, /…».

Es nuestra imagen.

domingo, 12 de junio de 2016

La Recolectora. Club de Lectura 2015-2016

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Aquella andadura lectora que comenzó en el otoño de 2009 para el club de lectura iniciado en la Biblioteca Pública de Burgos ‒uno de los varios que funcionan‒ va ya por la séptima temporada. Es La Recolectora, simulando el grabado prehistórico existente en Cuevas de Bicorp (Valencia) de una recolectora de miel, al igual que sucede en cada sesión del club, en la que se recogen los (dulces, solo a veces) frutos de la escritura y la lectura. En esta temporada, hemos compartido:
Un vasto y desierto paisaje,  Kjell Askildsen
Nada, Carmen Laforet
El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial, Sherman Alexie
La maravillosa vida breve de Oscar Wao, Junot Díaz
El balcón en  invierno, Luis Landero
La ofensa, Ricardo Menéndez Salmón
Si te comes un limón sin hacer muecas, Sergi Pàmies
Stoner, John Williams
Los enamoramientos, Javier Marías
La rubia de ojos negros: una novela de Philip Marlowe,  Benjamin Black
El mar, John Banville
La casa redonda, Louise Erdrich
El quinto en discordia, Robertson Davies
La utilidad de lo inútil, Nuccio Ordine
El azul es un color pálido, Julie Maroh
La actividad de la abeja la completamos en cada encuentro con la lectura vinculante, al leer en alto colectivamente textos de: Aurora Arias, Álvaro Valverde, Carlos Olero, Cristina Morano, Eduardo García, Fernández Flórez, Ismael Serrano, José Gutiérrez Guzmán, Juan José Millás, Juan Manuel Roca, Lars Gustafsson, Marguerithe Duras, Mónica Alejandra Carrizo, Piedad Bonnet y W. B. Yeats.

Salud.

lunes, 6 de junio de 2016

Tormentas entre líneas

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Somos bastantes quienes admitimos que nuestra vida no está sujeta a sobresaltos dignos de tal nombre. (No quiere ello decir que no se cultiven a nuestro alrededor la sorpresa, las variaciones e, incluso, el dolor profundo). Al menos, esa es la sensación con la que salgo de ciertos libros, entre ellos el que he terminado recientemente: Tú no eres como otras madres, de Angelika Schrobsdorff (casada con Claude Lanzmann, autor de Shoah, la película del Holocausto), la cual toma el título del inicio de un poema que compuso su hermano mayor a su madre. Obra aparecida ya en 1992, que ahora edita aquí Errata Naturae y Periférica.
La madre en cuestión, Else, nace en 1893 en Berlín y muere en los años sesenta. Vive su juventud en la ciudad transformada y transformadora, escapando del destino que le deparaba su posición de privilegio como hija de una familia comerciante adinerada judía y casándose en secreto con un artista cristiano, al que ama. ¿Era posible vivir en Berlín y no enterarse de la guerra mundial de 1914-1918? Pues sí, ella lo hizo, al tiempo que vivía su revolución personal ante los designios familiares. Contradicción que nos crea una perplejidad semejante a la que asisten quienes tratan de sintonizar la teoría de la relatividad con la de la mecánica cuántica.
Precisamente, la muerte del hermano de Else (por la gripe española) lleva a la reconciliación familiar, dando paso a una época de abundancia, que promete un futuro dichoso. Pero… las aventuras amorosas del marido introducen a otras mujeres en la vida de Else, llegando a dispensarles su amistad y su animadversión, y, lo que es más señalado, despiertan la capacidad vital de ella. Y, después, el régimen socialfascista la reduce a su condición más mínima, la étnica, la judía. Y aparece el sufrimiento…

Sofía, en Bulgaria, es la otra ciudad en la que se desarrolla la acción. La autora, Angélika, nacida en 1927, apenas reside en el paraíso berlinés. Pronto conecta con los tiempos del gran dolor.

martes, 31 de mayo de 2016

Cuernos de oro. Pues sí, son rentables las bibliotecas

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Hace unas entradas comentábamos el mazazo que supone para los barrios de Burgos la merma del presupuesto para las bibliotecas municipales durante 2016, que ha bajado de 250.000 euros a 150.000. Sería cómodo aducir, ante ello, que la política no tiene en cuenta a la cultura (que no controla) e, incluso, siente un cierto temor ante el hecho de contar con una ciudadanía crítica e informada. Pero no lo vamos a hacer aquí. Diremos, sencillamente, que ya se cuenta con un estudio, validado por índices reconocidos, en el que se afirma que lo invertido en bibliotecas repercute a la sociedad entre un 3,49% y un 4,66%. Es decir, cada euro del que disponen las bibliotecas públicas lo convierten en 4. Una mina de oro.
Realizado con la colaboración de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria (MCU) y del Servicio de Bibliotecas de la Comunidad Foral, se ha presentado El valor de las bibliotecas. Informe de resultados, estudio de impacto socioeconómico de las bibliotecas en Navarra, en el que se concluye lo mencionado. Por un lado se basa en la apreciación de indicadores del método ROI (Retorno de Inversión, Return on Investment) y, por otro, en encuestas a cerca de 5.200 usuarios.
Pero no solo debe tenerse en cuenta el lado económico. Hay otra serie de valores, señalados por quienes han participado, que redundan en aspectos tan reseñables como la igualdad de oportunidades en el acceso a la información, la necesaria sociabilidad, la creación de espacios de encuentro, los grupos de lectura o escritura, el desarrollo temprano de la infancia, la confluencia con ámbitos educativos. Todo ello en un momento en el que un 28% de la población está en riesgo de pobreza, es decir, no pueden hacer frente a gastos que no sean de supervivencia material.
La utilidad de lo útil. El espíritu. La posibilidad de mejorarnos.
[El rostro es del peruano Tito Monzón].

viernes, 27 de mayo de 2016

#Amanecer

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Y vuelve a amanecer como todos los días pero no es cierto que todos los amaneceres sean iguales, son la huella digital de cada día el ADN vital del lunes, del martes, del miércoles… lo que hará que ningún Domingo sea tampoco igual, ama, nacer, ama, nacer, ama, nacer … ese es el mantra que suena rítmicamente cuando respiro mientras veo salir el sol y me recuerda esa oportunidad de buscar de nuevo el amor, el que tengo, el que perdí por no cuidarlo, el que no veo porque su resplandor me ha dejado ciega,  el que me piden y no doy y el que siempre me rodea… EL AMOR.
¿Cuáles son los amaneceres más bonitos? Los que llegan llenos de nubes y a pesar de la aparente dificultad el sol siempre empuja para que se le vea bien y los colores en ese momento aparecen como una inesperada sorpresa ¿Por qué el azul, el morado, el gris, el naranja, el rojo, el rosa?  hacían falta esos nimbos, nunca estorban.
Hoy tengo todo, alba, crepúsculo, nubes, cirros, bruma y canción.
Melodía de gaviotas y olas de mar que repiten la cantinela, ama, nacer, ama, nacer, ama, nacer…
Ya está, terminó, qué poco dura este son. 
Vuelvo corriendo que con el ansia de capturar este crepúsculo he dejado todo “empatanao”, la cocina como una revolución, la lavadora que terminó ayer, que no se me olvide comprar pan.
Me voy en busca de mi pasión, creo que la metí en el cajón de las cosas perdidas en mi salón.

Amalia T.

domingo, 22 de mayo de 2016

Largo viaje (a los premios de poesía)

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En muchas ocasiones hacemos cosas extrañas a nuestras costumbres o a nuestras ideas. Parece un ejercicio saludable. Y hoy lo estoy haciendo. Desde que ha caído en mis manos el Premio Adonáis de poesía 2013, otorgado a Joaquín Moreno Pedrosa por Largo viaje, he ido inclinándome a traer aquí algunos de sus versos. Integrante su autor del grupo Númenor, editorial y revista del mismo nombre en la capital hispalense, creada al calor de un instituto determinado, lejano a mis actitudes vitales.
Hay en algunas tardes una esquina
que es muy fácil doblar sin darse cuenta
y seguir caminando luego un rato.
Pero entonces, si miro alrededor,
ya la ciudad es otra. […]

[…]                  Nunca supe
qué moneda de hierro en su caída
me conduce hasta aquí, lejos de todo.
Cuando llegue la noche iré a sentarme
en un bordillo sin saber qué espero.
Porque las calles hacia el horizonte
que ya busqué otras veces se extravían
y llevan siempre de regreso a mí.
No podía estar un premio de poesía, claro, alejado de la polémica (que si en el Jurado había…, que si se orna de latines…, etc.). Por mi parte, diré que tiene silencios, y eso es suficiente para que venga a asomarse a este ruidoso balcón.
Salud.