domingo, 8 de octubre de 2017

Buenos días, guapa

Tal vez hoy no podría considerarse un título ‘correcto’, pero se publicó en 1977 en el Berlín oriental y su autora, Maxi Wander (1933-1977), decidió darle esa cabecera: Buenos días, guapa; e introducirlo, para aclarar el origen de este epígrafe, con un par de las Canciones gitanas («¡Buenos días, guapa! / Por una mirada tuya / mil dinares son poco. […] Si no vienes, / sacaré del pan el cuchillo, / limpiaré del cuchillo las migas / y te lo clavaré en el corazón»). Se trata de la transcripción de diecinueve historias de mujeres desde 16 a 92 años, que sorprenden por su frescura, por su profundidad, por el cuidado que desprende el texto, por la dedicación que muestra en su confección, en su montaje (incluso alterando, a veces, recuerdos o testimonios).
No es de extrañar que las mujeres de Alemania occidental, la del europeísmo, se quedaran estupefactas viendo cómo sus compatriotas del otro lado del telón estaban bastante más avanzadas que ellas en la forma de llevar las relaciones personales y familiares, con su desparpajo sexual. Utopía en vivo, ¡eso sí que es una comunidad autónoma! La misma Maxi Wander, nacida en Viena, había decidido vivir en esa zona, debido a la hipocresía de la sociedad capitalista, aun siendo consciente del inmovilismo y aporía socialistas.
Es el reportaje de entrevistas, género literario tan valioso como otro cualquiera de ficción, premiado con el Nobel a Svetlana Aleksiévich en 2015, necesitado de empatía a la hora de conseguir el material y de sensibilidad a la hora de montarlo. Wander pudo aprender de Sara Kirsch (1935-2013, cuya poesía tenemos traducida), también asentada entonces en el Berlín oriental (del que fue expulsada), y autora de Die Pantherfrau. El encargo de realizar el libro lo había recibido su marido (del que contamos con su hermosa autobiografía, La buena vida), pero este comprendió que era un reto a la medida de Maxi. Eso sí, la fortuna se le mostró esquiva: el libro fue un éxito inmediato, pero se le había declarado un tumor que le cercenó la vida; a su entierro acudieron muchas mujeres a las que ayudó a transformarse, que continuaron ayudando a su familia.

[Salud. A la espera de que la Vida disuelva los caprichos (políticos y sociales) de quienes gobiernan la res publica].

10 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Gracias. También disfruto acercándome a tus palabras.

      Abrazos.

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  2. Maxi Wander. No sabía que estuviera traducido este libro. Había leído sobre él.

    Gracias por la noticia.

    Saludos.

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    1. Pues sí. Lo han hecho los de Errata Naturae.

      Saludos.

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  3. Hola Ignacio, es interesante la propuesta que traes y que me apunto para buscarla. Lástima que no pudiera disfrutar de su éxito y ver cómo había ayudado a otras mujeres.
    Me ha gustado tu saludo de despedida pero desafortunadamente parece que esos caprichos siguen ahí, sin poner ni una pizca de diálogo y entendimiento.
    Saludos

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    1. Si la encuentras, Conxita, seguro que te atraerá.

      Tienes razón en la dificultad de que la Vida disuelva los caprichos de la tente política. Creen que están para sí y no para los asuntos públicos.

      Saludos.

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  4. Eres una fuente de sorpresas y descubrimientos, me ha interesado mucho lo que cuentas de esta autora.

    Un abrazo desesperanzado (no espero nada de quienes nos llevan al abismo de la fractura social despreocupadamente).

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  5. Gracias, Laura. Me alegro de que sean útiles las anotaciones aquí aparecidas.

    Por desgracia, en lo dela desesperanza, yo también comparto tu percepción.

    Abrazos.

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