viernes, 5 de agosto de 2016

Improvisación de agosto

Cuenta las almendras,
Cuenta lo que era amargo y te tuvo en vela,
Cuéntame en medio de todo aquello.
Había pensado elaborar esta entrada con el libro Muerte de un silencio, de Clémence Boulouque, pero no me ha enganchado lo suficiente como para disolverme en sus páginas, y eso que la (su) historia es merecedora de atención. No entro aquí a explicar las razones de esta actitud mía (pues la de la autora ha merecido el elogio de la crítica de los medios). Sencillamente, en el protocolo, aporto a esta bitácora la cita con la que se inicia el libro, de Paul Celan, y dejo igualmente la de Ósip Mandelstam, con la que concluye (El paso que nos lleva quedará demasiado lejos. / Inmortales, las flores. El cielo permanece entero. Y lo que ocurrirá no es más que una promesa).
Del mismo modo procedo ante los textos teatrales de Angélica Liddell, El matrimonio Palavrakis, y ese epílogo esclarecedor que inserta como Lesiones incompatibles con la vida, ante las que me siento demasiado débil en esta temporada para afrontar con entereza o lucidez (Mi cuerpo es la crítica y el compromiso con el dolor humano. / Quiero que mi cuerpo sea estéril, como mi sufrimiento. / Mi cuerpo es mi protesta. / Mi cuerpo es mi pesimismo. / Gracias al pesimismo puedo hacerme preguntas. / Las familias se comportan con soberbia, pensando que su prole va a ser distinta, que sus hijos nunca van a traicionar como nosotros hemos sido traicionados, que sus hijos nunca van a dañar y a ser dañados, que los reveses de la vida sin duda van a ser menores y que sus hijos jamás van a ser culpables de nada. / Mi cuerpo es mi protesta contra las grandes esperanzas de los padres, contra las grandes pretensiones de los padres. / …).
Pero es demasiada derrota para estos días luminosos. Escuché el sábado en vivo una hermosa versión de Ständchen, de Schubert. No está (tal vez, por fortuna) en la red, pero quede esta:

Salud.

9 comentarios:

  1. Parece poesía. Es en efecto muy derrotista. Detecto mucho derrotismo últimamente por doquier, incluido el propio en ocasiones. El libro me pica, a pesar de que digas que no te enganchó. Me lo apunto. Intuyo que me puede gustar.
    Gracias y un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya se ve que el teatro te tira, Celia. Seguro que que sacas un jugo mayor.

      Abrazos.

      Eliminar
  2. Me pican todos los que has nombrado :)

    ResponderEliminar
  3. Estoy de acuerdo con lo que dice Celia, hay mucho derrotismo por doquier y se tiene que hacer esfuerzos para que no se contagie.
    Gracias por la recomendación pero esta no la apunto.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se entiende lo que dices, Conxita. Es contagioso el derrotismo, como en el amor o el odio.

      Saludos.

      Eliminar
  4. Respuestas
    1. Ya lo creo, Marcos. Me alegro de que te guste.

      Saludos.

      Eliminar
  5. Conozco el teatro de Angélica Lidell desde hace tiempo. No es que sea para levantar el ánimo, pero no deja de ser clarividente.

    Hermosa canción.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En eso, Anónimo, sí tienes razón. Son análisis de situaciones que ocurren dentro de muchos muros.

      Saludos.

      Eliminar

Nos encantan los comentarios y que nos cuentes lo que quieras.