miércoles, 8 de diciembre de 2021

Literatura soviética (Arrecife y ciencia ficción)

 

Una parte notable de la crítica literaria y de la promoción editorial sobre la literatura soviética (o de países que han incluido esa catalogación política) pretende ver en las obras que publicita rasgos de la novela rusa clásica, es decir, de los autores conocidos desde el diecinueve –Tolstoi, Dostoievski, Turgueniev, etc.–. Encontrar parecidos con alguno de ellos es dotar de una posición ventajosa de salida a los relatos del presente.

El autor que nos ocupa, Alekséi Poliárinov (1986), es considerado el «unicornio de la literatura rusa actual» al fusionar características destacables de esta literatura con el ritmo y la intriga de parte de la literatura estadounidense. No en vano, por su primera novela, Centro de gravedad, se le ha comparado con Foster Wallace (del que es traductor al ruso) e, incluso, con Borges.

Arrecife (2020) es una obra sobre la memoria histórica –se basa en una manifestación obrera reprimida con muertos en 1962–, vivida por protagonistas actuales, que dejan al descubierto las fracturas generacionales: la de madres e hijas –Kira, Li y Tania–, y la del bloque soviético y la Rusia actual. Los secretos son la puerta de entrada de la violencia, la cual se alimenta del silencio. Pero, ¿hay solución a esas situaciones? ¿Es posible descubrir la verdad sobre lo sucedido? ¿Sirve para algo el investigarlo? En cualquier caso, la novela tiene ritmo y circulamos por sus 400 páginas con soltura.

Finalizamos este viaje al noreste con Stanislaw Lem (1921-2006, nacido en la parte polaca de la actual Ucrania) y su novela corta El profesor A. Donda. No suelo leer ciencia ficción, y menos si es apocalíptica, pero esta me resulta entretenida, siendo como es una farsa amarga sobre nuestra civilización, que aquí se somete al holocausto informativo y retoma la escritura en tabletas de arcilla a la puerta de la cueva de la que somos expulsados por los gorilas.

Salud

5 comentarios:

  1. Tengo descuidada la literatura que viene de esos países. Tal vez por creer que ya no puede superar a la clásica.

    Gracias por las aportaciones

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    1. Es bastante común lo que comentas. Nos hacemos a lo que conocemos.

      Saludos

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  2. Por como lo describes me parece interesante Ignacio, así que, tomo nota. Gracias.

    Un abrazo.

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    1. De nada, Conchi.

      Se nos acumulan las lecturas pendientes.

      Abrazos

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