Las coplas populares aluden
al día de San Antonio, 13 de junio, como el momento álgido de la primavera, es
decir, del año silvestre, de la floración de tallos en los bosques y la
anidación de aves de envergadura. Hoy tendremos experiencias en nuestros
cuerpos que la memoria recordará durante las 365 jornadas venideras.
Así que hoy traemos aquí la celebración
que el Club de Lectura Seda ha realizado en el cierre de su temporada segunda.
La lectura (al igual que la historia o la memoria) no es saludable en sí misma,
pues pueden devenir en trauma, moraleja o dogma. Le conviene recibir la visita
de El huésped, de Paul Celan, para
dejarnos en una calma inquieta. Eso es el club de lectura. Eso es Seda.
Hemos comentado en nuestras
sesiones las siguientes lecturas:
El
informe de Brodeck, de Philippe Claudel
Shifu,
harías cualquier cosa por divertirte, de Mo Yan
La
cocinera de Himmler, de Franz-Olivier Giesbert
Cualquier
tiempo pasado…, de Victoriano Crémer
La
cena,
de Herman Koch
La
hija del optimista, de Eudora Welty
La
ley del menor, de Ian McEwan
Y aquí nos pilló el
confinamiento, así que decidimos vernos en videoconferencia semanal, trucando la
novela por el cuento, de los que hemos comentado:
Felicidad
clandestina, de Clarice Lispector
Vida
de Ma Parker, de Katherine Mansfield
Pecado
de omisión y Paraíso
inhabitado (el inicio), de Ana María Matute
El
regreso, de Carmen Laforet
La
dama del perrito, de Antón Chéjov
La
cosecha y Un hombre bueno
es difícil de encontrar, de Flannery O’Connor
Bette
Davis en el cuarto de baño, de Cristina Civale
Esperando, de
Amos Oz
Ya sabemos, con Al Mutanabi,
que en el vino se halla una fuerza que no se encuentra en las uvas. En el círculo.
En la casa común. En Seda.
Salud.




