
Sin embargo, ese día no podía conciliar el sueño. Las ventanas estaban aún abiertas y el fresquillo que se colaba por ellas le distraía de su propósito, por no hablar del ruido que hacían los demás al pasar las hojas de los periódicos (hacía mucho tiempo que él había dejado de molestarse en coger uno para hacer ver que leía). Justo cuando su mente terminaba de hilvanar algunas ideas inconexas propias de la duermevela y se deslizaba sin freno por la pendiente del sueño profundo...PLANK!, la puertecita de uno de los expositores de revistas, o JRISSS!, la página que pasa, o COF-COF!, la tos impertinente.
Se levantó, sabía dónde encontrar la paz que buscaba. Con paso cansino se dirigió a la sala vecina, llena de discos y películas, y se acomodó en una de esas butaquitas tan confortables... Trompetas, saxo, guitarras, bajo, batería... ya acaba la canción... hace fresco, las ventanas abiertas... no se está tan mal... empieza otra canción BUENOS DÍAAAS, ¿PARA DEVOLVEEER?, ADIOOOOOS, MUCHAS GRACIASSSS, el fresco, la música, la del mostrador hablando... Jenofonte tuvo que abandonar su propósito y, de paso, la sala.
En los ojos de la bibliotecaria se reflejaba el triunfo. El KBB estaría orgulloso de saberlo.
La foto