miércoles, 18 de abril de 2018

Genio y Mediocridad


Esperando que las golondrinas lleguen a la ciudad y que la floración colme los cerezos de Caderechas para celebrar una tarde mi particular hanami, pensaba esta mañana soleada en la frase de Pushkin “Hay que estar de acuerdo con el genio”. Se supone que quienes albergan esta cualidad y poseen el don de la creación, de una u otra manera son gente extraordinaria y no tienen que ser juzgados con el rasero a que nos sometemos unas a otras las personas normales. ¿O no?
El príncipe y poeta romántico Piotr Viazemski (1792-1878) se quejaba ante su amigo Aleksandr Pushkin (1799-1837, pionero en la utilización de la lengua vernácula rusa) de que Thomas Moore (1779-1852), albacea literario de Byron (1788-1824), hubiera destruido a la muerte de este las memorias que el poeta le había confiado -el mismo Pushkin estuvo a punto de hacer lo propio con las suyas después de la represión de la revolución decembrista-. En contestación a su amigo aristócrata, en carta de noviembre de 1825, le reprende que se lamente de la pérdida de esos cuadernos, pues todo lo que hay que conocer del romántico inglés se encuentra vertido en su obra literaria, y el bucear por sus escritos íntimos o meterse en sus diarios satisface las curiosidades mediocres de quienes no son capaces de percibir la singularidad del genio.
“Deja la curiosidad a la multitud, hay que estar de acuerdo con el genio […] La multitud lee con avidez las confesiones, las notas, etc., pues en su bajeza se deleita con la degradación del genio, con las debilidades del poderoso. No cabe en sí de gozo al descubrir cualquier infamia. ¡Es tan mezquino y vil como nosotros! ¡Mentís, canallas! Puede que sea mezquino y vil, pero no como lo sois vosotros, sino de una manera totalmente distinta”. ¿O no?
[Salud. A la espera de que la Vida lleve el Genio a quienes gobiernan la res publica. El cuadro es El adiós de Pushkin al mar (1877) de Aivazovski y Repin].

8 comentarios:

  1. ¡Vaya dilema! Pero me quedo con el genio (aunque pueda haber quien lo desmerezca).

    Saludos.

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    1. No parece desatinada la elección, Anónimo.

      Saludos.

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  2. Me encantan los cerezos en flor de tu primera fotografía. ¡Cuánta genialidad se habrá perdido por no saber ver al genio y sí contentar a la multitud!
    Un abrazo

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    1. Ya lo creo, Conxita. Bastante genialidad desperdiciada.

      Abrazos.

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  3. Naturalmente me quedo con el genio Ignacio. Una maravilla de foto.

    Un abrazo de Espíritu sin Nombre.

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    1. Excelente elección, Conchi. La foto, efectivamente es hermosa.

      Abrazos.

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  4. Andamos tan escasos de talento y de genio que igual nos costaba hasta reconocerlo. En todo caso es cierto que nos gusta encontrar la debilidad en el genio, no aceptamos que alguien sobresalga (nos encanta la mediocridad, así nos va).

    Un abrazo.

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    1. Ya, Laura, seguramente nos costaría reconocerlo. Pero no perdamos la esperanza. Allá, allá... existe.

      Abrazos.

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