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lunes, 2 de junio de 2008

Hay de todo (por suerte)

11 comentarios

Ha llegado una niña de unos ocho años, ha dejado su paragüas en una papelera (vale, no es un paragüero pero la chica ha tenido el detalle) se ha acercado al mostrador y ha dejado dos grupos de libros y CD:

-"Estos son de mi hermano..."

Agradable, acostumbrada una a que le lancen las cosas mientras dicen: "gpfhxlzeeeejar". Ha ido buscando por la sala los materiales que quería, me ha preguntado por la localización de alguna cosa y se ha acercado a que le prestara. Llevaba unos libros que tienen CD-R anejo, así que se los he ofrecido:

-"Tienen CD, te lo puedo prestar también"
-"Como quieras..."
-"No, como quieras tu, te los puedo prestar aunque te preste esos otros dos que llevas"
-"Pues sí que me gusta el ordenador, pero ya llevo estos dos... mejor para otro día"

Sorprendente, no habitual, razona y comprende que no le va a dar tiempo a ver todo.

Ha guardado su carné y el de su hermano en el bolsillo y, como llevaba varias cosas me ha pedido una bolsa. No damos bolsas, tal vez algún día las hagamos, pero a una niña educada y amable hay que darle amabilidad también.
He buscado y rebuscado hasta dar con una bolsa en la que pudiera llevar todo a casa. Faltaría mas.

La hermana Pocholina contó un caso similar, no me extraña, da gustico encontrar niños así.

La foto es de flirckrCC

lunes, 24 de marzo de 2008

Rara Avis

33 comentarios
Hay días en los que una se reconforta con el mundo entero.
A qué viene esta frase os preguntaréis. Voy a tratar de explicároslo, si soy capaz de expresarme con palabras de mi propio idioma.
Empezaré diciendo que estoy en la sala Infantil y que no me falta ningún tornillo, a pesar de lo dicho en la primera línea.
Acostumbrados a "usuarios" cortados todos por el mismo patrón que no saludan, que te piden Internet soltándote el carné en el mostrador y diciéndote: "un ordenador", que se pasan en dicho "electrodoméstico" los 30 minutos de rigor viendo las páginas de moda de ese momento, llámese Pressing catch, Fama a bailar o las fotografías completas de galgos, que no sacan más que "deuvedés" y jamás ha conocido su historial el préstamo de un libro o un tebeo siquiera, que te echan pulsos a todas horas para ver hasta dónde llega tu paciencia, dándote "por saco" con los tonos y politonos, las risitas a tus espaldas y el venir a chivarse los unos de los otros.... en fin, acostumbrados a estos "pequeños grandes monstruos" del tipo el Niño Trol, que más que una biblioteca necesitaría un psiquiátrico de urgencia, el Pirulo, que aunque ya pasó de la edad infantil, viene en cuanto te descuidas a quitar a los niños que estén haciendo uso de Internet para ver a sus idolatrados galgos, de Brayan (así escrito) que a pesar de ser un niño de una notable deficiencia mental, no te mueve para nada a la lástima, sino que remueve en ti los más puros instintos asesinos, la familia de los Borja, que desde luego hacen honor a su ilustre apellido y como aquellos que se sentaron en el trono de San pedro, estos estarían bien acomodados en el del mismísimo diablo.... y bueno, qué os voy a contar que no conozcáis.... Es el verdadero museo infantil de los horrores.


Pero a veces surge de entre todo este elenco digno de una película de terror, esa "rara avis" que como dije al principio te reconforta con esta profesión, con la especie humana y con el mundo en general. Sí, así es, existe esa rara excepción, esos niños amables, educados que te saludan, te piden las cosas por favor, sacan libros para leer y te piden que les recomiendes algunos de tal o cual género, que permanecen sentados en silencio en los puestos de lectura mientras hojean los libros que les has ayudado a escoger y que al final y ya cuando se iban han venido a decirme literalmente y reproduzco esas palabras que han quedado grabadas en mi corazón: "Muchas gracias por habernos atendido tan bien y por habernos ayudado con esas palabras de nuestra tarea, muchas gracias por todo".

Yo entonces, esa típica tía gruñona, que cuando está en Infantil, estoy a la defensiva porque sé con qué calaña trato, esa tía que hace solo un minuto había echado de la sala a un niño y a su amigo por haber escuchado reiteradamente el politono de turno a pesar de mis advertencias, esa tía que también dijo a una madre que por favor dejase ella también el dichoso móvil que por menos de eso acababa de echar a unos niños de la sala, esa misma tía digo, con lágrimas casi en los ojos les ha dicho: "No, gracias a vosotros, porque con niños como vosotros (tendrían 11 ó 12 años) da gusto, no como con esos" y no he podido por menos que apuntar al Brayan que estaba jugando a destripar hígados ajenos en el ordenador. En ese momento me he quedado flotando en una nube diciéndome: quizá todo no esté perdido, momento que se ha ido al traste porque un niño ha soltado una ventosidad sorda, que me ha vuelto a bajar a la cruda realidad y ha "fumigado" todo encanto.