jueves, 9 de enero de 2014

Escuela Benaiges Bañuelos de Bureba

El día 28 de diciembre de 2013 se ha constituido la asociación Escuela Benaiges Bañuelos de Bureba en este pequeño pueblo de la zona central burgalesa, escondido del páramo cerealístico en la cuesta Este del valle formado en la confluencia de los dos arroyos milenarios que surcan sus tierras. La integran gente de diversos lugares. El objetivo primero es recuperar el edificio de la escuela, arreglando el tejado y rehaciendo los espacios interiores, respetando el maderamen de las cubiertas y los pisos. Después, poder conformar un museo pedagógico y, con el tiempo, organizar actividades educativo-recreativas, continuando el Movimiento Cooperativo de Escuela Popular (MCEP).
El maestro. Las niñas. Los niños.
Antonio Benaiges y Nogués, natural de Montroig (Tarragona) llega a Bañuelos de Bureba en el curso escolar 1934-1935. Consigo trae los conocimientos de la técnica Freinet que ha adquirido en Villanueva y Geltrú (Vilanova i la Geltrú), principalmente de la mano de Patricio Redondo (Paco Itir), y encarga una imprenta escolar (aumentada después con otra maternal), en la que las criaturas van dando a la luz los textos que elaboran sobre los más variados temas: el mar, sueños, el retratista, revista gestos, revista recreo. Al año siguiente puede cambiar de destino, pero elige continuar aquí, en la meseta castellana, donde está abriendo fronteras, iluminando cerebros.
Quizá extrañe el nombre de la asociación, en estos tiempos. Los localismos quieren cambiar el pasado. Benaiges y la Escuela desean en el presente y descansan en el futuro.

Después, vinieron el vino extremeño y las aceitunas, (riquísimo) chocolate y bizcochos, y aguardiente de miel de Bañuelos.

5 comentarios:

  1. como siempre interesantísima la información. muy bien narrada.
    saludos

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Karen. La verdad es que esta vez hay que esforzarse poco en hacerla interesante.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Esa pequeña escuela, los críos con el maestro... Ese hombre dedicó su vida a levantar barreras, a mostrar horizontes. Cambió sin duda el porvenir de esos niños.
    Me alegra que rescaten parte de su legado y debió estar bien rico ese chocolate :)

    ResponderEliminar
  4. Ya lo creo que estaba rico, Mere.

    Buen día.

    ResponderEliminar
  5. Pudiendo haberse marchado a un lugar, quizá más cercano a su tierra o al menos más urbano, prefirió quedarse en este pueblecito. Puede que no quisiera otro destino: su vocación de maestro tiraba de él.

    ResponderEliminar

Nos encantan los comentarios y que nos cuentes lo que quieras.