jueves, 8 de septiembre de 2016

Yelena. Servidumbre de la gleba

Se dice que la serie Relatos de un cazador, iniciada por Turguénev en 1847 en la revista El Contemporáneo, influyó en la decisión del zar de Rusia Alejandro II de emancipar a los siervos de la gleba (lo que sucede en 1861, en lo que tuvo que ver algo la industrialización pendiente). Es demasiado hermoso como para no prestarle nuestros oídos. La literatura influyendo en la sociedad de esa forma es algo que no se nos ha dado conocer. La gleba, la tierra cultivada, el terrón levantado ligaba a estas fincas a quienes trabajaban en ella ‒descendientes de los primitivos abrigados altomedievales y, hacia atrás, de la esclavitud‒, impidiendo su emigración, para salvaguardar los intereses de la aristocracia terrateniente.
No es que Iván S.(erguéyevich) Turguénev (1818-1883) fuera un revolucionario, pero había estudiado en Europa, empapándose de liberalismo y, además, poseía el don del realismo descriptivo, por lo que su obra reflejaba la dura situación de lo que veía.
Leo ahora En vísperas, su tercera novela, de 1860, y me complace saborear la figura de Yelena, protagonista de este relato, que «a veces no se comprendía; incluso se temía»; que, observando la miseria de su alrededor, se conmovía y «la angustia de su alma agitada se ponía de manifiesto en su calma externa»; que no disminuían sus exigencias ante nadie, «incluso en sus oraciones más de una vez incluía algún reproche»; que no guardaba la sumisión que se le suponía, ya que «se había criado de un modo extraño: al principio adoraba a su padre, después se encariñó apasionadamente de su madre y, más tarde, se enfrió con ambos». Era alta, tenía el rostro pálido y moreno, ojos grandes y grises rodeados de pecas diminutas bajo… «En todo su ser, en la expresión de su cara, atenta y un poco temerosa, en su mirada clara pero cambiante…».

Hubo críticos que saludaron la salida de la novela, señalando que Yelena era esa joven Rusia que estaba por llegar. Literatura rusa del diecinueve.

10 comentarios:

  1. Me encanta la literatura rusa de esa época.
    Besos,Ignacio.

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    1. No me extraña, Celia. Es para disfrutarla.

      Besos a ti.

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  2. Es un autor que tengo pendiente, la literatura rusa del XIX es fascinante. Tomo buena nota de tu recomendación; supongo que la novela de la que hablas está incluida en la antología de Alba Editorial.
    Saludos.

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  3. Saludos, Gerardo.

    Efectivamente, está en Alba Editorial. Y comparto contigo la opinión sobre la literatura rusa del XIX.

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  4. No hubo campesino más pobre en Europa que el campesinado ruso. Un aspecto que dio mucho de si en la literatura pero también en las ansias revolucionarias de algunos.

    Parece muy interesante ese personaje femenino. La verdad es que he leído poca literatura rusa,tendré que enmendarme :)

    Un abrazo!!

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    1. Seguro que encuentras momentos en los que leer algo de ello. La vida es extensa.

      Abrazos.

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  5. Hola Ignacio, he leido algo de literatura rusa, pero desconozco a Yelena. Intentaré a ver que encuentro en la biblioteca.

    Un abrazo.

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  6. Interesante esa Yelena que describes Ignacio, a mi también me gusta la literatura rusa aunque ahora hace tiempo que la tengo muy descuidada.
    Gracias por la propuesta.
    Un saludo

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    1. Claro, Conxita, tenemos temporadas. Lo actual nos lleva mucho tiempo.

      Saludos.

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