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lunes, 12 de octubre de 2009

Francisco Ferrer Guardia. La Escuela Moderna. El Asesinato

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Hace cien años –trece de octubre de mil novecientos nueve– que fue fusilado en los fosos del castillo de Montjuich, de Barcelona, Francisco Ferrer Guardia (1859-1909), acusado de haber sido el instigador de los Sucesos de la Semana Trágica, ocurridos a finales de julio de ese año. Variados actos y artículos lo están recordando en diversos lugares. Hoy sabemos que, por aquellas fechas, Francisco no se hallaba en Barcelona, pero… órdenes superiores al tribunal que lo juzgaba, testigos amañados, necesidad de una cabeza de turco… hicieron una pantomima del consejo de guerra que lo juzgó, acabando con su vida.

Había tenido una existencia singular –intrigas políticas, huidas a última hora, apuñalamiento por su esposa, destierros, relaciones con una dama millonaria de la que hereda, convivencia con una joven maestra–, culminada (podemos decirlo con este término) en la creación de La Escuela Moderna en 1901 (en la barcelonesa calle Bailén): organización educativa laica basada en coeducación de los sexos, demolición de dogmas y prejuicios, higiene en las criaturas, luz en la aulas, textos científicos avanzados (publicados en la editorial del mismo nombre). Sistema, en fin, que fue extendiéndose en los siguientes diez años a lugares ibéricos y del exterior, siendo adoptado o alabado en Francia, Italia, Bélgica, Argentina, Estados Unidos, Uruguay, México…

Tenía difícil escapatoria. En su escuela se pretendía el pensamiento crítico; por entonces, él ya era anarquista. En su escuela, las creencias religiosas pasaban al plano de lo personal; él era ateo. En su escuela, los libros de lectura incluían textos humanistas y antimilitaristas. Negaba el sistema. Despojaba a la Iglesia de uno de sus más influyentes poderes. Había adquirido muchas papeletas para que le adjudicaran el primer premio en aquella rifa.

[Puede verse su obra y las publicaciones de la editorial La Escuela Moderna (1901-1914) en esta bibliografías.]