viernes, 21 de noviembre de 2014

Los Miserables (con dignidad)

Tengo una entrada para Los miserables en el Fórum, dice la Camarera, señalando un póster de tamaño considerable que hay estos días puesto en el anunciador de enfrente, en el paseo. Ya, ya he oído, pero no me van demasiado los musicales, contesto. Bueno, hombre, pero esto es mucho más que un musical; está basado en una novela que cambió la vida de muchas personas, remacha con énfasis. ¿De verdad es eso posible?, replico, al fin y al cabo yo no me considero lector, por lo que me cuesta creer que se dé algo semejante.
Pues sí, sí que se ha dado. Ha habido muchas personas que, al leerla, han comprendido que son autónomas y que nadie puede imponer nada sobre ellas, pues las leyes sirven para quien las hace. La novela se publica en 1862, obra de Víctor Hugo (1802-1885), aunque el manuscrito es de 1851, y ese mismo año se traduce al español y se publica aquí. Desde entonces, su autor es considerado poco menos que un benefactor de la humanidad por la gente oprimida para la que es como una luz que amplía su existencia. ¡Vaya, vaya!, digo mientras sorbo el café.
Y no solo esta obra. Ya entonces estaba publicada Las ruinas de Palmira, del conde Volney, y las obras de Eugenio Sue, Los misterios de París y El judío errante, más las posteriores del príncipe Kropotkin, entre ellas La conquista del pan, y las del esperantista Henri Barbusse (aunque después fuera hagiógrafo de Stalin), destacando El fuego, libro de fuerte antimilitarismo, fruto de su experiencia en la primera guerra mundial. Después de leerlas ‒prosigue la Camarera‒ había quien dejaba su puesto en el ejército o en la policía, o abandonaba su oficio de venta de vino. Ya ves el poder de Los miserables.
Le dije al marcharme: me intriga qué es lo que vas a hacer después de ver la obra. Por si te sirve, te doy una idea: Nikiforos Vrekatos (1911-1991), ese poeta griego nacido en Esparta, aquella tierra en la que se alimentaban de aceitunas, escribió:

Transmutación
Me vuelvo poesía, huyo del mundo,
Me reparto
Voy
Hacia afligidos hermanos. A quedarme en casas donde no entra el sol.

7 comentarios:

  1. A saber qué es lo que hará la Camarera después de la función. Ya contarás.

    Saludos.

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    1. La verdad que a mí también me intriga. Te aseguro que es capaz de cualquier cosa.

      Saludos.

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  2. Todos ellos entre mis autores favoritos, supongo que no consiguieron en mi la necesaria rebeldía, pero sí que consiguieron que soñara leyendo y cómo me lo pasé...inolvidables novelas.

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    1. Seguro, Esther, que la rebeldía la vives.

      Saludos.

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  3. No está mal el ascendiente de Los miserables. Solo por eso ya es algo.

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