Casas de consuelo hospedadas por mujeres de consuelo. Así concebían su mundo los soldados japoneses que intervinieron en la guerra del Pacífico durante la segunda guerra mundial. Era su derecho poder desfogarse. Para ello secuestraron a una multitud de muchachas, la mayoría coreanas, y las tenían en los lugares donde estaba establecido el ejército en el este asiático, caso de China. A algunas les prometían trabajo, negociaban con las familias de otras, aunque no era necesaria razón alguna para encerrarlas; sencillamente las raptaban en poblados o en caminos y las transportaban a los lugares convenidos.
Hierba (2022,
traducida por Joo Hasun), de Keum Sug Gendry-Kim, narra la historia gráfica de
la coreana Lee Ok-Sun, una de estas mujeres de consuelo, eufemismo empleado por
el ejército imperial japonés para denominar a sus esclavas sexuales. Lee fue
raptada en 1942 y trasladada a la fuerza a una base aérea en China. No volvió a
su país hasta 1996, gracias a un proyecto del canal televisivo SBS.
Lee Ok-Sun vive en la llamada Casa del compartir, refugio para las víctimas de la esclavitud sexual, con residencia y museo, ubicada en Gwanju (Corea del Sur). Allí es donde la autora la ha visitado repetidas veces y se ha atrevido a preguntarle por su vida. De este modo ha elaborado esta historia, Hierba, que da cuenta de su infancia en un hogar muy humilde de Busan, Corea del Sur, y de las sucesivas ventas que sufrió en la niñez y adolescencia.
Historias oscuras para las
naciones que las propiciaron, que solo en parte pueden ser reparadas.
¡Vaya asunto el que traes a colación! La esclavitud sexual programada desde un estado imperial soberano.
ResponderEliminarPor cierto, creo que llegó a un acuerdo Japón con el gobierno de Corea del Sur para "reparar" esta monstruosidad, pero sin consultar a las víctimas de ello, con lo que ha sido un montaje.
Saludos
Sí, Anónimo, se llegó a ese acuerdo Corea del Sur - Japón y fue como un jarro más de agua fría para todas estas mujeres. Después, en 2016, algunas de estas casi 200 000 mujeres plantearon una reclamación judicial al gobierno japonés pidiendo una reparación económica. Ganaron en primera instancia en 2020, pero tuvieron una sentencia contraria más adelante. Creo que lo hicieron con Amnistía Internacional.
EliminarSaludos
Las dos mujeres, la novela gráfica y el ramo de rosas en la ventana
ResponderEliminarLa vida que sobrevive
Muy aguda la observación, gracias.
EliminarSaludos
Tiene que ser un bastante desgarrador leer este libro, No puedo imaginarme lo que Lee Ok-Sun llegó a padecer ¡Cuanta crueldad!.
ResponderEliminarUn abrazo.
Ya lo creo, Conchi, que es desgarradora su lectura. Aunque está escrito con mucha dignidad. Creo que la autora comprendió que estaba hablando con alguien que amaba la vida, y no cayó en la lágrima o el discurso fácil.
EliminarAbrazos
Hola Ignacio es terrible ver lo que se hizo con estas mujeres y con otras tantas y lo peor es ese arreglo que comentas que se hizo a sus espaldas.
ResponderEliminarA pesar de lo duro que ha de ser su lectura, me anoto el libro porque me parece que es de justicia lerelo, que se sepa lo que se hizo con estas mujeres.
Un abrazo