jueves, 5 de febrero de 2015

Poesía confesional (¿Reality?)

Abundan los espectáculos alimentados por vidas personales o, tal vez sea mejor decir, por escabrosos sucesos de la existencia de gentes del famoseo. Discutimos con frecuencia sobre dónde están los límites y, siempre, damos vueltas alrededor de parecidos argumentos. Al final, todo queda como estaba.
En literatura ocurre algo parecido. Hay quienes opinan que no es ético convertir las interioridades propias en asunto literario. En cambio, hay quienes opinan que ello es secundario, pues el tiempo se encarga de borrar a las personas y lo que permanece es la obra e, incluso, dicen que, bien mirado, nos podemos preguntar si hay algún texto que no sea autobiográfico. El caso es que hay plumas sobre las que se proyecta el remoquete de confesional, como le sucediera ya durante su vida a Anne Sexton (1928-1974).
Mujer de marcada personalidad, comenzó a tener serios problemas depresivos después de tener a su primera hija ‒Linda Gray Sexton, hoy novelista, que en 1994 publica un libro autobiográfico sobre la controvertida relación de su madre con ella‒ en 1953, por lo que inicia una serie de entradas en un sanatorio psiquiátrico, repetidas en años posteriores. El doctor que la atiende la convence para que escriba poesía, algo que hace después de inscribirse en un curso (en el que conoce a la también poeta Maxine Kumin, con la que mantiene una estrecha relación hasta su muerte). Pero Anne desborda lo bien visto, lo esperado y toma como asunto principal de sus versos las vivencias que tiene con las depresiones y los remedios del sanatorio. Es una poetisa confesional, a la que no le importa hablar de la menstruación, del útero, del aborto, de la drogadicción o de la clínica.
El éxito es espectacular desde la publicación de su primer libro en 1960 ‒Al manicomio y casi de vuelta‒, especialmente por el recibimiento que tiene entre las mujeres (pues muchos de los críticos hombres no aguantan este descaro). Premio Pulitzer en 1967. Clases en la Universidad de Boston. Talleres de poesía. Lecturas públicas ante miles de espectadores en las que Anne luce todo su esplendor. Cierto que la poesía no la curó, solo la hizo poeta. Un buen día decidió irse de este mundo.

[Notable es la edición que hace Linteo (Orense) en 2013 de su obra, traducida por Reina Palazón].

5 comentarios:

  1. " el tiempo se encarga de borrar a las personas y lo que permanece es la obra"
    Qué duda cabe que la obra de esta poeta será lo que quede. Quizá, si después de unos años ponemos los videos de esos "espectáculos alimentados por vidas personales o por escabrosos sucesos de la existencia de gentes del famoseo", ni permanece la obra, ni las personas.

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    1. Así parece que tendría que ser, pero... nunca se sabe.

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  2. Me gusta el estilo de este blog.
    Me ha encantado lo que he leído de esta poetisa. Me gustaría conocer mucho más de su vida, tragedias y éxitos.

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