viernes, 30 de enero de 2015

Pasión de madre. Vida y muerte de Hildegart

La noticia fue una bomba aquel 9 de junio de 1933: «Hildegart ha sido asesinada por su madre. Aurora Rodríguez  descarga cuatro tiros sobre el rostro y el pecho de su hija mientras esta dormía». Aurora (1879-1956) era mujer culta, feminista, de recursos económicos que le permiten una vida desahogada. Planea tener una hija que sea jardín de sabiduría, que ayude a las esclavizadas mujeres a emanciparse. Por ello, elige al que puede ser su padre ‒el colaborador sociológico‒, el cual parece que fue el capellán de la Armada (de Ferrol) de 35 años Alberto Pallás Montseny, para el que ahí termina su cometido, pues Aurora se marcha a Madrid para dar allí a luz el 9 de diciembre de 1914, pudiendo después moldear a la hija a su antojo.
El caso es que, al principio, todo va saliendo a pedir de boca: la niña comienza a hablar a los ocho meses, es capaz de leer a los dos años, a los tres escribe y toca el piano y, a los cuatro, es mecanógrafa. Por si fuera poco, a los 13 aprueba la reválida de entrada a la universidad, se matricula en Derecho en la Complutense y, a los 17, se convierte en la abogada más joven de España. Después se matricula en Medicina y Filosofía y Letras. Estudiando inglés, francés, alemán, etc. Todo ello mientras trabaja como periodista, conferenciante y escritora, pues antes de morir deja publicados 15 libros (disponibles en Biblioteca Digital Hispánica) y un centenar de artículos, con análisis tan frescos y serios en el campo de la sexología que no pasan desapercibidos en Europa.
Pero… la hija desea emanciparse. Frecuenta círculos modernos, incluido el Lyceum Club, con la flor y nata de mujeres madrileñas que luchan por la emancipación, y ella tiene siempre la sombra de su madre indicándole el camino a seguir. Está con el socialismo, pasa al republicanismo federal y al movimiento libertario. Aurora no aprueba el nuevo rumbo de Hildegart, la cual desea marcharse a Londres para escapar de su tiranía. Así que la madre decide destruir su obra.

Eduardo de Guzmán, periodista que siguió el juicio y entrevistó a Aurora, recopiló sus textos en el libro Aurora de sangre. Vida y muerte de Hildegart (Madrid, Gregorio del Toro, 1973), reeditado primorosamente por La Linterna Sorda en 2014 (año en que también ha habido un congreso en Ferrol), con aportaciones de Ana Muiña, Guillermo Rendueles y Rafael Cid.

8 comentarios:

  1. Muy interesante. me voy con el deseo de investigar y conocer más, gracias por provocarlo.
    Besitos de anís y feliz fin de semana para ti.

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    1. Gracias, Sara. Realmente merece la pena emplear un tiempo en leer a Hildegart.

      Besos

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  2. Buenos días, Burgostecarios:

    ¡Pobre Hildegart!

    Saludos.

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  3. Parece el diario de laboratorio de un experimento. O la biografía de un bonsai al que, mediante una sofisticada técnica, el dueño le va encauzando con alambre de hierro las vías por las que las ramas habrán de crecer para formar una silueta artística a mayor gloria de sus ambiciones.

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  4. Buenos días, Gelu. Ya lo creo que puede decirse eso de ¡Pobre Hildegart!

    Saludos

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  5. Así parece que era, ebge. Un bonsai al que le dio por desarrollarse a su capricho y...

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  6. Hola Lavelablanca!!
    ¡Que triste vida la de Hildegart! ¿Como puede una madre asesinar a su hija no toma el rumbo que ella le ha impuesto?
    Un abrazo..

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  7. Ya ves, Conchi, la vida no puede entenderse en un solo relato..

    Un abrazo.

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