martes, 26 de enero de 2016

Pendientes (libros de mañana)

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Cada vez que paso ante el anaquel del rincón siento un pequeño escalofrío, producido por las voces recortadas que salen de los libros a la espera. Allí, el montón algo desordenado se me figura los escombros de un bombardeo, aquel sucedido en Berlín en 1945, bajo los que estuvo enterrada (junto a un perro) durante tres días Inge Müller, algo de lo que sus poesías no pudieron desprenderse (Dormí bajo el ladrido de las cañerías de hierro / ya agarrada por la mano de la tierra […] y desperté cuando en algún lugar del corazón de los / continentes / empezó a subir humo desde el mar abierto). Aquí la tengo, en el libro de ensayos En la trampa de Herta Müller, ansiando mi mano amiga.
Menos mal que goza de la compañía de Iván Illich, con La sociedad desescolarizada, en una versión que me regalaron en verano. Y de Amos y Fania Oz. Y… y… Yo distraigo al entendimiento, me tapo los ojos y consuelo la las manos con versos de Piedad Bonnett en Las herencias (2008):
Nostalgia de lo imposible
Desde la estantería
los libros no leídos me miran con la misma
herida indiferencia de una novia agraviada.
Hoy, como tantas otras veces,
su silencioso estar ahí
- en mi tarde
que rumia perezosa los instantes –
chirría como una puerta de goznes oxidados
que el viento lleva y trae, y que me impide
concentrarme en las líneas del poema.
El pajarraco del desasosiego
vuela estrellándose en las paredes.
Los libros no leídos me contemplan
con una obstinación orgullosa y distante.
Y logran inquietarme,
porque me hacen pensar en esas calles
- que jamás transité-
en donde lo esperado me esperaba.
(Y dice Inge: No me llevarás, muerte, pesaré mucho / hasta que lleguen y excaven / hasta que den conmigo / tú te irás de vacío).

miércoles, 20 de enero de 2016

Margarita y la miel (regalo sin ofensa)

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Margarita me ha regalado un broche con la imagen de la Recolectora de miel de la cueva de la Araña, cercana al río Escalona, en Bicorp, Valencia. Es una representación prehistórica única de esta actividad, que puede situarse entre 8.000 y 5.000 años atrás. Hace tiempo ‒desde que se puede copiar y pegar‒ que utilizo la imagen como elemento ilustrativo en la solapa de algunos textos que voy elaborando, incluso en los de seriedad académica, en su momento. Me gusta pensar que es posible la convivencia armónica entre seres humanos y, abundando, entre seres humanos y el entorno en el que viven. Y esta imagen ‒no sé por qué‒ me lleva a imaginar que ha habido épocas en que ello se ha dado.
Lo curioso de la situación es que Margarita (de Salamanca) conoce mi atracción por este grabado, pero desconoce que el club de lectura en el que estoy (de Burgos) se llama precisamente así, La Recolectora, y que tiene adoptada a la rampante mujer como imagen del mismo. ¿Qué otra cosa son la escritura y la lectura que abejas elaborando miel desde las flores y recolectoras saboreando sus dulces palabras?
El lunes fui con mi regalo en el jersey a la Casa Redonda de La Recolectora y la gente se moría de envidia. Ayudó a paliar el asunto del día: el comentario al libro La ofensa, de Ricardo Menéndez Salmón. Una lúcida exposición de la insensibilidad hacia el horror que se produce en las guerras ‒continuada en Derrumbe y El corrector con los estragos de la mentira y con la doxa que alimentan la mayoría de personalidades públicas que nos arengan y nos gobiernan, le pouvoir est maudit‒, la cual dio pie a una sesión memorable para quienes asistimos a ella. Lecturas a las que puede acudirse para escapar y, tal vez, paliar el vocerío presente, pues, en palabras de su autor, "un buen libro es una mala noticia para el poder".

[Las fotografías son de Chus, memoria de nuestra actividad, aunque faltan cinco].

jueves, 14 de enero de 2016

La Cautiva (Heroína en cómic)

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Ya ha llegado la cigüeña a la espadaña. (Y yo con la pequeña rama de acebo que pongo en la puerta del piso en el paso de los años, todavía sin recoger, sobre la mesa de la cocina). El barrio tiene esta nueva compañía surcando incansable los cielos al aprovisionar materiales con los que rediseñar el nido. El ave zancuda que sustituye (o sustituía) a las mujeres madres en la infancia.
Precisamente del trato recibido en la historia por estas he estado pensando estos días. Por los libros, claro. Compré no hace mucho el Crisolín número 170 (1946), que no es otro que el extenso poema argentino Martín Fierro, de José Hernández. Estaba a precio (que me parece) razonable, de 6 euros. Ese papel de oleaje, con más de cien pequeñas ilustraciones. En mi tierna juventud, sus versos, por vez primera, hicieron que me parase a considerar la condición social de la mujer, especialmente en la lectura del capítulo «La cautiva» ‒Ansí le imponía tarea / de juntar leña y sembrar / viendo a su hijito llorar; / y hasta que no terminaba / la china no le dejaba / que le diera de mamar‒ y en la lucha a muerte con el indio que la esclaviza, del siguiente capítulo, cuando la cautiva salva de una muerte segura a Martín Fierro y esta queda libre. Toda una película en versos.
Y otra heroína es Sally Heathcote, una sirvienta (o trabajadora doméstica, según la corrección verbal) que se convierte en sufragista (ya ves, aliterativo del nombre) por obra y gracia de Mary Talbot, que  le hace recibir conciencia de su señora, Emmeline Panckhurst, una de las fundadoras del movimiento. Este no lo he comprado. Está sacado de la biblioteca. La singularidad de la misma es que se desenvuelve entre viñetas, pues se trata de una novela gráfica, con sus buenas 170 páginas, que aprovecha para insertar carteles y proclamas de la época.  A mi parecer, acertadas decisiones.
Todo a la vista de la cigüeña del barrio, dueña de su cubil.

jueves, 7 de enero de 2016

Océano profundo. Tal vez cansado (Melville Stager)

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Cuando se contempla la belleza tranquila y el brillo de la piel del océano, uno se olvida del corazón felino que late por debajo, y no está dispuesto a recordar que esa zarpa aterciopelada oculta unos colmillos despiadados (escribe Herman Melville en Moby Dick)
Sucumbo al ambiente consumista de los días presentes y adquiero un (breve) bestseller, La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han, filósofo que está haciendo furor desde Alemania. Su tesis es sencilla: disponemos de tantas cosas que, utilizarlas compulsivamente, produce cansancio y depresión. Nuestro objetivo es el rendimiento, lo que lleva al cansancio por exceso de positividad. Es el signo del siglo XXI en la sociedad occidental. Para evitar las pastillas habría que recurrir a las soluciones que señalaba Nietzsche: aprender a mirar, a pensar, y a hablar y a escribir. (Y no está lejos de aquí el Bartleby, de Melville).
Parece que esos colmillos despiadados de los que habla Melville irán desapareciendo en caso de que continuemos acidificando el agua de los océanos. Esa es la opinión de la “comunidad científica”. La leo en un libro no catastrofista de Curt Stager, El futuro profundo, escrito por este paleoecólogo y paleoclimatólogo, que analiza los fenómenos del planeta con la perspectiva de miles de años hacia atrás y hacia adelante. Según él, nos estamos saltando un periodo glaciar debido al calentamiento por emisión de carbono. En principio, ello no es que sea para echarse las manos a la cabeza, pues de no haber sido así, la glaciación correspondiente se tragaría parte del hemisferio norte americano y euroasiático, desapareciendo países como Canadá dentro de unos miles de años.
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Lo significativo de esta época, iniciada en el siglo XVIII, a la que llama Antropoceno, es que podemos decidir como especie humana la incidencia de nuestra actuación sobre el planeta, rompiendo así su trayectoria natural. Aun decidiendo no emitir más dióxido de carbono, el que ya está en la atmósfera tardaría cientos de años en normalizarse.

Los tres recomendables para este sobresaliente año.

viernes, 1 de enero de 2016

Diálogos de besugos

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Una de las cosas por las que me gusta el invierno es que, de vez en cuando, muestra la primavera que lleva dentro. No me importa el frío, la niebla, la nieve en estas fechas. Él está diciendo, lanzando señales de que brotarán las hojas y el sol nos regalará la tibieza de las tardes de abril.

Leo el libro de Héloïse Guerrier y David Sánchez, Cagando leches (Astiberri, 2015), colorista en sus ilustraciones y ameno en sus textos, que son una relación de dichos utilizados con frecuencia en nuestras conversaciones. "Marear la perdiz" por un azor que da vueltas sobre ella hasta aturdirla, lo que lleva a "perdiz azorada, medio asada". O la recomendación de ingerir un trago de aguardiente para "matar el gusanillo" que nos produce hambre en el estómago. Y, claro, si nos ha tocado la lotería, revitalizar aquella costumbre que se introdujo en 1763, con la instauración de la lotería por Carlos III, de "tirar la casa por la ventana".

Pero, a lo que íbamos. Me detengo especialmente en el "Diálogo de besugos" -Dialogue of breams, Dialolgue de daurades, pues está en tres idiomas-, que es "Conversación carente de lógica y que resulta absurda. (Vamos, que no nos entendemos y continuamos erre que erre). La voz besugo comprende dos acepciones: pez o, por extensión, persona necia. Así, es recurrente en el coloquio el uso metafórico de pez -vertebrado acuático de poso seso- para personificar la majadería. Es el caso de ser un merluzo o estar pez".

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Tal vez, haya inviernos sin primaveras.

Dichoso Año.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Paraísos en el camino (de la kábala)

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Las palabras no describen el pesarque nos aterra, es como si quisieren descubrirlejos de nosotros nuestra desmesura…
No siempre, como es lógico, me llegan los libros. Me ha ocurrido ello con el libro de Agnès Desarthe, Cómo aprendí a leer. (En esto no me ha sucedido lo mismo que a nuestra conocida Ángeles González-Sinde, que le ha resultado delicioso, por lo que me siento algo contrariado, será que no estoy preparado lo suficiente). No obstante, siendo judía la escritora francesa, incorpora el paraíso talmúdico en su libro y menciona las puertas cabalísticas por las que podemos acceder a ello. Lo traigo aquí a cuento porque, curiosamente, hace dos semanas que tenía en el horizonte ese vergel y sus (posibles) frutos y le daba vueltas al asunto.
“Pardes” es el nombre con el que se designa el huerto, vergel o paraíso (para griegos y romanos) en el que se encuentran los frutos de la sabiduría y la vida. Si se le suprimen las vocales, queda el notarikon “prds”, el cual coincide en sus cuatro letras con cuatro maneras de entender las escrituras:
P: p’shat, o el modo literal
R: rémez, o el modo evocador, alusivo
D: drush, o el modo interpretativo (las teorías que podemos buscar por internet)
S: sod, o el significado secreto
Vamos, que he dado con el rostro de Como aprendí a leer, pero no con su ocultamiento. Por no compararme con uno de los tres primeros sabios que entran en el Huerto –el que ve y se queda ciego; el que ve y muere; el que ve y se hace apóstata‒, ya que no puedo asimilarme ni de lejos al que ve y comprende y sale ileso.
De todas las maneras, algo he aprendido:


[Los versos iniciales son de Luis Miguel Rabanal, de quien se ha reunido su poesía 2014-1977 en Este cuento se ha acabado (2015). El cuadro de Thomas Cole, El jardín del Edén].

domingo, 20 de diciembre de 2015

Herencias y Equilibrios (en los Documentos)

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La teoría, amigo mío, es gris, pero el árbol de la vida es verde (algo así dice el Fausto de Goethe)
La semana pasada una pareja amiga me invitó a comer a la casa del pueblo. Les ha tocado en herencia y la están arreglando un poco, más bien haciendo limpieza y pintando. En el desván han salido unas cajas con papeles y libros y, como saben que me atraen los documentos, antes de ofrecerlos al trapero me lo han comentado por si quiero quedarme con algo. Hay algunos ejemplares valiosos y les he sugerido que, en vez de llevármelos o venderlos al peso, que los depositen en alguna de las bibliotecas públicas.
Una de las cajas está con recortes de periódico y, en este archivo vertical, me ha llamado la atención un artículo titulado Orígenes del guerrerismo, del que extraigo algunos párrafos. Lástima que no anotaron el nombre del periódico. Solo se ve la fecha, 12 de mayo de 1915, y el número de página, la 3.
Dice así: «Todo en la vida es equilibrio. El Universo infinito es un equilibrio de masas y de fuerzas. La bondad es un equilibrio de amores. La belleza es un equilibrio de formas y matices. La verdad es un equilibrio de conocimientos. La justicia es un equilibrio de apreciaciones y de repartos. La libertad es un equilibrio de relaciones sociales. El bienestar es un equilibrio de autonomías individuales y de necesidades satisfechas. La salud es un equilibrio de consumos y de reposiciones y de producciones. Todo cuerpo es un equilibrio de átomos. Todo ser viviente es un equilibrio de células y de tegidos [sic] y de órganos. Toda evolución es un equilibrio de potencias y de funcionamientos. Toda revolución es una tendencia al equilibrio. El orden, no el mentiroso de hoy, sino el ciertísimo que ha de venir segura y fatalmente, será la sucesión de todos los equilibrios.
»El más completo ser humano, en su aspecto psicológico, está elaborado de modo integral sobre el equilibrio entre la razón y el sentimiento. Por lo general, el desequilibrio ha sido y es ocasionado por la preponderancia del sentimiento sobre la razón. […] Con especialidad, hay que poner interés decidido en concluir con esa oratoria aparatosa y efectista, que arrebata pero no persuade, que sugestiona pero no liberta, que hace exclamar al auditorio “muy bonito y muy elocuente”, en lugar de hacerle decir “tan convincente, como bello y como bueno”».
Me han rescatado para comer, a hora ya tardía. En los postres hemos divagado sobre los equilibrios y las sorpresas de las herencias. Los equilibrios relajan.

[La obra primera son equilibrios de Bill Dan con rocas; la segunda es de Luz Letts, peruano].

lunes, 14 de diciembre de 2015

Surrealismos en Dictaduras y Democracias

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Al azar, que también ama, como es lógico, la luz de la razón
Veía la otra tarde una exposición de Eugenio Granel (1912-2001), y se me ocurrió variar un poco la dedicatoria que hace Juan Zúñiga a Felicidad en Misterios de las noches y los días, resultando el pensamiento que encabeza la anotación de hoy, pues me estaba dando vueltas por la cabeza durante todo el día. Granel es hoy uno de los surrealistas más reconocidos en España, con fundación incluida en Santiago de Compostela, no en vano, desde que conoce a Breton, asume esta corriente bajo «una perspectiva ética, como un modo de analizar la realidad, mostrarla y, sobre todo, vivirla». Se conocen en Santo Domingo en 1941, época dominada por Leónidas Trujillo, cuya sangrienta dictadura se prolonga desde 1930 hasta 1961 en que es acribillado (si bien la nación vive todavía cuarenta años más bajo la férula de sus lugartenientes, especialmente Balaguer). Allí, en el país antillano comienza a exponer sus primeros cuadros, permaneciendo en la isla hasta 1946 en que se asienta en Guatemala.
Granel sale de España en 1939 con el masivo exilio que provoca la victoria franquista y da con sus huesos en tierra dominada por la impunidad, pues Trujillo desea lavar la cara y, al tiempo, asentar unas comunas agrarias en la frontera haitiana (en la que masacra a 17.000 vecinos a machete) para lo que fleta barcos desde Francia y regala tierras (confiscadas) a los exiliados españoles. Allí coincide con Vela Zanetti, autor de múltiples frescos en los monumentos de la nación. Unas contradicciones en toda regla, las cuales se multiplican al haber miles de dominicanos que escapan a Estados Unidos para salvar el pellejo o para buscar oportunidades de mejora de vida.

Junot Díaz en La maravillosa vida breve de Óscar Wao describe el mundo del horror del trujillato en Santo Domingo y la vida de la gente que se asienta en los barrios USA. Además de dar con una estructura y forma narrativas fuera de lo común, donde hablan con propiedad la gente sin voz, pone sobre el tapete la violencia de las dictaduras, el machismo que cobijan y la xenofobia de las democracias.

martes, 8 de diciembre de 2015

Ajedrez, una de las bellas artes

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¿Saben? El arte es algo artificial, como la religión y la filosofía […] un timo. El ajedrez, en cambio, es la batalla. Se le tiene por deporte. Un brutal deporte […] Si es algo, es lucha.
Así decía Duchamp a sus amigos Octavio Paz, Truman Capote o Man Ray para provocarles cuando hablaban de ajedrez. Ray, por su parte, opinaba que «el ajedrez es un juego en que se desarrolla una inmensa actividad, pero que no deja huella alguna». Y Capote tampoco veía la profundidad que el primero le atribuye. Pero son artistas opinando sobre ajedrez. Nada más. Lo de Duchamp es distinto porque dejó aparcado el arte durante unos años para dedicarse al estudio y al juego de los escaques.
Otra mucha gente creativa ha hecho algo parecido. En las Confesiones de Rousseau puede leerse: «He vivido de mis pasiones, y mis pasiones me han matado; pequeñeces, las cosas más pueriles del mundo, pero que me afectaban como si se hubiese tratado de la posesión de Elena o del trono del universo». Una de ellas era las conquistas femeninas ‒«cuando hube poseído una, mis sentidos estuvieron tranquilos, pero mi corazón jamás»‒. Otra, la música ‒«menos fogosa, pero no me dañaba menos por el ardor con que a ella me dedicaba, por el tenaz estudio de las obras de Rameau, por mi obstinación de recargar mi memoria».
Y le llegó el turno al ajedrez cuando, en 1736, el ginebrino Bagueret le enseñó a jugar. «Eso fue bastante para que este juego absorbiese todo mi espíritu. Me proporcioné un tablero y compré el Calabrois ‒conocido manual de la época‒; me encerré en mi cuarto, en donde pasaba días y noches empeñado en aprender de memoria todas las partidas». Para salir al cabo de tres meses, «delgado, amarillo y atontado», y dirigirse al café donde se reunían jugadores de ajedrez.

Chaplin, Lauren Bacall, Bogart o Kubrick son personajes que aparecen en el libro de Hugo Vargas (al que nos referimos en la anterior anotación): Fianchetto. El ajedrez como una de las bellas artes (2015), aludiendo el título a un estilo de juego del alfil.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Música Dadá sonando Espacios Tangentes

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Paseo por las calles y tropiezo con una multitud cargada de bolsas saliendo de los comercios. Es Viernes Negro me dicen. ¿A dónde ir? A la naturaleza, al arte, a la literatura, a la música, claro. Pero, ¿cabe esta locura de consumo ‒«necesaria para el repunte de la economía», dicen‒ en Beethoven o Pisarro o Wolf o en el escarpado barranco? Es más, ¿se puede escapar de ello solo escuchando, leyendo o contemplando? (Y, además, está la migración imparable, sangrante. ¿De dónde sacar valor para el manifiesto y la manifestación?).
¡Ah!
Casualidades. Estaba en Fiachetto (2015), de Hugo Vargas, en donde Duchamp y Cage entablan partidas de ajedrez, y donde asoma LlorençBarber. Y me topo con el Taller de Música Dadá organizado en Espacio Tangente(Burgos) dentro del Festival de Audio Tangente, local que se convierte durante el fin de semana en territorio sonoro de vanguardias, propuestas valientes en esta tierra de secos ancestros. Música es espacio a recorrer por cada quién, afirma Llorenç, precisamente quien imparte este taller, una de esas personas sabias que van esparciendo sus caminos vitales (campanero y escritor, entre otros, del delicioso John Cage [1985]).
Renacer. Batallar con la frágil voluntad que nos lleva a tomar el sol como lagartos. (Abandonar patria, útero y camino [burlar los fusiles y escribir, con el dedo, en el aire ¡¡Vivan los compañeros!!]). Derrumbar el satén, abriendo el oscuro pozo, por si el agua fluye en las simas del fondo. Acercar el oído por si se escuchan murmullos. Lanzar el cubo al brocal. Después, colocar el velo para que no se evapore.
Eso es. Hacer música, sonidos, ruidos, silencios… que van a los oídos, a los ojos, a los espacios habitados de los cuerpos de quienes oyen y ven. Tal vez, a quienes consumen. Tal vez, a quienes emigran.

Plenilunio. Y ahí, en el escenario ‒cuidado descuido‒, a través de cinco historias simultáneas, se abren las calles interrogadoras.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Historias que capturan estrellas

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LO PRIMERO…    …que hizo fue darle un abrazo. Y sabía que tenía hambre y sed. Pero. Primero. Le dio un abrazo. (Mariana)
Volvía a casa la noche del lunes con el cielo nublado. Entre los árboles del paseo de las murallas medievales estaba una niña con dos estrellas unidas a unos hilos, a modo de cometas. Extrañado, le pregunté de dónde las había bajado pues no había ninguna a la vista. Me contestó que eran de La Recolectora. «¡Vaya ‒dije‒, vengo de allí y no me he percatado de ellas!».

Al continuar andando, comprendí. Alguien había leído la historia con la que comienza esta anotación, tomada del libro Historias que capturan estrellasde María González Reyes y Virginia Pedrero Boceta, formado por numerosos relatos (casi todos de muchachas y mujeres) de gestos comunales. Gestos de gente que se une para reivindicar una escuela, un barrio o un abrazo. Al igual que el de Lucía, Opciones: «Cuando le dijeron que fuera al psicólogo o al médico de cabecera para que le recetara un tranquilizante, recordó que su abuelo le contaba que los problemas laborales los solucionaban en el sindicato, “algo que sucede en el trabajo es un problema colectivo, por eso las soluciones individuales no funcionan”. Y se quedó pensando qué hacer».

Precisamente, en la Casa Redonda, habíamos estado comentando El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial, de Sherman Alexie, que trata acertadamente de la superación individual en situaciones de pobreza, marginalidad y desesperación como es una reserva en Estados Unidos. ¿Será que puede serlo de otras formas?

Estas obras de Libros enAcción parece que nos traen esas estrellas.

viernes, 20 de noviembre de 2015

La escritura describe tu vida (en China)

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Quisiera gritar pero tengo que bajar la voz lo más posible: no debe sonar a blasfemia, sino a oración, no debe retumbar como un cañón, sino silbar como el viento. Un latido más fuerte acompañado de una mayor quietud
Vivir en una sociedad autoritaria pone a prueba a cualquiera que tenga la pulsión de la escritura. Ya en las distintas etapas de una persona, ya en los distintos grados de opresión del poder, los textos que produzca irán variando según se acomoden unas a otros. La cita con la que comienza la anotación es el conocido poema de Xi Chuan, escritor chino contemporáneo que se mueve entre lo clásico y lo moderno, entre lo poético y lo narrativo, algo místico y algo escéptico, en fin, nada fácil de clasificar.
En su juventud estaba cercano a la poesía oscura, corriente reunida en torno a la revista Jintian (Hoy), que se posicionaba contra la vaciedad de los mensajes de la propaganda oficial en torno a la Revolución Cultural de 1976, con textos algo herméticos, antipoéticos, pero con la satisfacción de luchar contra un gigante (“El tren se abalanza tumultuoso hacia el puente. / Me refugio debajo y siento cómo se estremece”). Aunque se viva la soledad, queda compartirla (“En la ribera opuesta del río / arde una llama. / Una llama / que hace arder mayo / y agosto […] Su fuego será inextinguible. / Un poeta la ve, un campesino la ve…”), aunque se corre el peligro de perderlo todo (“fuera de las montañas hay llanuras / llanuras donde mis cuatro caballos se han extraviado”). Es el recorrido de la década de los ochenta. En el que no pueden faltar los símbolos naturales, inherentes a la escritura china.

Después viene la poesía posterior a Tiananmen, de la que es muestra el poema Salutación con el que iniciamos la entrada. Época de desesperanza y, por tanto, para el poeta, de sacrificio, en la que el caballo lírico no puede desbocarse. De ahí que, en la visita que hace a España en 2013, declare: «quiero ser un mal poeta».

sábado, 14 de noviembre de 2015

Belleza (y, acaso, Verdad)

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"Propaganda es la gentil orientación del pensamiento por parte del Estado, que socava la pasión que tenemos por la verdad y la belleza"
He de decir que me fascina la belleza de las expresiones e, incluso, de las palabras. Las leo o las oigo e, inmediatamente, concedo prestigio a quien las escribe o habla. Es lo que me sucede con las obras de Francisco Solano (La Aguilera, Burgos, 1952), tal Lo que escucha la lluvia, cuando dice que «a cierta edad es lamentable, y muy triste, que, al volver la vista atrás, no veamos el camino recorrido, sino el lugar abandonado». Pudiera ser mejor no recordar, pues se dice por ahí que ello es una forma de pureza que mantiene vivo el asombro, continúa diciendo el narrador de ese libro, un cuerpo improbable.
Pero no venía esta mañana dulce de noviembre a realizar una anotación sobre Solano, sino sobre Cyrill Connolly(1903-1974), uno de los críticos literarios más incisivo y temido en Inglaterra, y en concreto de su obra La tumba inquieta (o sin sosiego, The Unquiet Grave), de cuya introducción está tomada la cita con la que se encabeza la entrada. Escrita durante la segunda guerra mundial, elige a Palinuro, piloto de Eneas ahogado en alta mar, para representar la melancolía y la pena que nos destruye desde dentro en situaciones tan irracionales como la que se está atravesando. El amor, la literatura, las religiones… pasan por su pluma, lamentando la lucha entre naciones hermanas, derivadas de la misma cultura, la griega. Libro que conlleva una iniciación, un descenso a los infiernos, una purificación y una cura.

Se me van los minutos con ese libro (de culto) en la mano ‒que me fascina más que Enemigos de la promesa‒, seguramente porque soy atrapado por aquel dicho clásico: «El pensamiento lo consuela todo».

lunes, 9 de noviembre de 2015

Música blanca. Carmen y Cristina (Cerezales Laforet)

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Cuando leí Nada por vez primera, imaginé que su autora, Carmen Laforet (1921-2004), sería una persona algo caústica, cuya existencia estaba atravesada por gestos distantes, poniendo barreras a lo que pudiera salir o entrar en su mundo. Según suele suceder, estaba confundido. Su obra nace del amor. Ella misma comenta en la introducción a Mis páginas mejores (Gredos, 1957): «Cuando vuelvo la vista atrás, veo que todos esos años se han combinado para hacerme una persona capaz del difícil don de sentir la felicidad, y humildemente creo que hasta de derramarla en un círculo muy íntimo». Conocido es que Nada está escrito a los 22 años y que obtiene el Premio Nadal en su primera convocatoria, la de 1944, editado en la colección Áncora y Delfín, la de Festina lente. Su existencia es cambiante. Puede decirse que nace como testimonio y vive como documento.
Adentrarse en la escritura de Carmen Laforet conduce al silencio, al que tuvo durante los últimos años de su vida. La fe de su hija Cristina Cerezales Laforet pone palabras suficientes en su existencia abstraída, de donde brota un libro tan singular como Música blanca (Áncora y Delfín, núm. 1.138, 2009), en el que resuenan los armónicos, sonidos de agua, ahora que está alejada del mar, en el que vive su centro.
Escritos, cartas, dibujos, recuerdos… van combinándose en las páginas, rehaciendo a la madre, la cual evoca a la suya, una mujer de extracción humilde que había estudiado con una beca, muerta prematuramente en Canarias, cuando Carmen contaba con 13 años. «Es verdad, sigo pensando en mi madre, ella fue la que despertó nuestro afán de lectura y alimentó la base de nuestra cultura. Recibimos de ella su sensibilidad hacia los demás y su delicadeza […] Ella se ocupaba de nosotros con gran firmeza y también con ternura, pero yo recuerdo más la firmeza, la exigencia del desarrollo de nuestra inteligencia».

Textos exquisitos. Con la amistad, el tiempo y el mar.

martes, 3 de noviembre de 2015

Pérdidas (muerte de Jesús Lizano)

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Hace tiempo que deseaba escribir algo sobre Jesús Lizano y Moncho Alpuente, ambos fallecidos en el año en curso. Cuando conoces a la gente por haber compartido ideas que son fundamentales para cada cual y haberlas vivido en momentos reiterados, fruto del esfuerzo, con la satisfacción de difundir lo comúnmente creído, la aparición de la muerte tiene algo de irreal. Vivir en lugares diferentes ‒lejos, igualmente, de la sangre‒ no supone un estorbo para que los lazos permanezcan con gente afín. De ahí que no terminas de asimilar su desaparición definitiva, teniendo la impresión de que puedes verte en cualquiera de los siguientes encuentros.
Jesús Lizano (1931-2015) es un poeta nacido en Barcelona, donde transcurre su vida, que afirma «mi patria es el mundo; mi familia, la humanidad». Comenzó su aventura en 1955 con Poemas de la tierra, la cual culmina con ¡Hola, compañeros! en 2010, teniendo ediciones recopilatorias hasta el año 2000 en Lizania. Aventura poética (Lumen) y Lizania 2001-2013 (FAL). Escuchar sus recitales era toda una experiencia ‒«Confusa y sangrienta / no busques la verdad: / busca la inocencia»‒ por la humanidad de sus gestos y palabras, por la lucidez de sus descubrimientos al dejar desnudos los poderes de las ambiciones público-privadas. La poesía solo se debe a ella misma, no a la gloria.
Tendrá ahora que disculparnos Moncho, pues pensaba dedicarle la mitad de la entrada a él, pero, según avanzan las líneas, me embargan las emociones lizanas y no mezclan bien esta tarde en las venas con ninguna otra pasión jocosa que no sean las personas curvas:
Su verbo vertido.

Breve es este homenaje, pero esperemos que cumplido, al tiempo que prosigue su Lizania.net, parada en aquel mayo de su desaparición, en la que están digitalizadas varias de sus obras.

miércoles, 28 de octubre de 2015

La mujer que canta. Incendios en el teatro

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No es que lea mucho teatro, pero de vez en cuando me gusta hacerlo. Tal vez por la elipsis que permiten sus textos, tan semejantes a la forma de hacer poética. Y, en la obra que nos ocupa, no decepciona. Cierto que es muy dura, pues nace de una guerra, la del Líbano, que se extendió durante quince años, de 1975 a 1990, pero también tiene otro origen la acción: el empecinamiento en aprender a leer, escribir y pensar para superar, en lo posible, las situaciones trágicas que atraviesa Nawal Marwan, la protagonista.
Incendios esla obra de Wajdi Mouawad, nacido en Líbano en una localidad cristiano maronita rodeada de enclaves drusos. Su familia busca refugio en Beirut y, en 1977, sale a París, de donde es expulsada en 1983, asentándose en Quebec. Es la misma ruta por la que marcha Nawal, aunque después de haber padecido la guerra en carne propia. Primero, cuando es madre a los 14 años y le arrebatan a su hijo. Después, cuando decide ir a buscarlo con los años y, entonces, se está en guerra fratricida con escenas constantes de una crueldad que parece no tener fin.
14, 35 y 60 -cuando muere- son los años en que aparece intermitentemente Nawal en la obra de teatro, entremezclándose con el resto de personajes, otros de los cuales son sus gemela/o Jeanne (Jannaane) y Simon (Sarwane), que enfrentan (de formas distintas) el reto del camino hacia su origen. La búsqueda del padre, al que no conocen y creen muerto, se convierte en objetivo de su presente, apareciendo noticias inquietantes del mismo según llegan los descubrimientos. Su madre ha estado cinco años en silencio y se ha llevado a la tumba sus secretos; para sorpresa de Jeanne y Simon resulta que, cuando nacieron, nadie la conocía como Nawal Marwan, sino como La mujer que canta.

[Incendios está editado, con gusto, por KRK Ediciones, de Oviedo, en la colección A escena. Forma parte de la tetralogía La sangre de las promesas].

sábado, 24 de octubre de 2015

FELIZ CUMPLEBLOG!! 8 AÑOS... CAMINO DE LA ADOLESCENCIA YA ;)

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En un día tan señalado como hoy "Día de la Biblioteca" en España, un grupo de bibliotecarios de la Biblioteca Municipal de Burgos tuvimos la idea de lanzarnos al mundo blog, novedoso y emergente hace 8 años y de esas ganas nació "Burgostecarios" con la idea de unirnos en la defensa de la biblioteca, la lectura, el ocio, la diversión, la cultura, el corporativismo bibliotecario... y fue genial, los primeros años estuvimos inmersos en una vorágine productiva y participativa muy alta y con cierto divertido descontrol que tuvo muchas cosas buenas y entrañables como bucear en la "Burgosfera" siempre la nombraré porque gracias a la idea J.A. Ortuño nos unimos todos los blogs de Burgos en una plataforma y empezamos a conocernos unos y otros y esa amistad ha perdurado en el tiempo y ahí estará... tenemos que ser agradecidos porque de verdad que fue ese inicio inolvidable.

Posteriormente como todo lo que empieza fuerte por los ciclos que nos gobiernan hubo un decaimiento del que resurgió un nuevo "Burgostecarios" más formal, trabajado,constante, culto y de una calidad inmejorable gracias al trabajo de campo de  Ignacio Soriano @lavelablanca, no podemos estarle más agradecidos porque ese corporativismo que buscábamos inicialmente se ha cumplido con él, bibliotecario de la Universidad de Burgos con un trabajo literario a sus espaldas de peso, sus libros, su poesía y su sensibilidad nos encantan como al resto de fieles seguidores de sus escritos a los que hoy más que nunca dedicamos nuestra página, nuestro blog, nuestra bitácora... queremos seguir navegando mucho tiempo más en el barco de Lavelablanca que se deja llevar no por el viento si no por la suave brisa.

Hasta el próximo año.

lunes, 19 de octubre de 2015

Mamá Maquín en la tierra y el recuerdo de Guatemala

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Hace un tiempo nos referíamos en esta bitácora a un libro testimonio de Guatemala, escrito de cómo las dictaduras hacen desaparecer a las personas a través de los documentos, de los archivos clasificados, de la voluntad aleatoria, grotesca y vil de la gente que está protegida por estos regímenes despiadados. Lo cual puede verse en abierto en Del silencio a la memoria.Revelaciones del Archivo Histórico de la Policía Nacional.
Una de las personas que ha salvado el olvido es Adelina Caal Maquín, conocida por Mamá Maquín, líder campesina que fue masacrada por el ejército junto a hombres y niños en una manifestación en la zona de Pazós, Alta Verapaz (Guatemala) el 29 de mayo de 1978. Es la época de la dictadura, que se prolonga con Ríos Montt en 1982-1983 en sus cotas más brutales, conocida como genocidio maya. Hasta 1996 no llegan los acuerdos de paz, pero entonces, la población tiene tan interiorizado el horror que desaparece de la escena pública y las tierras mayas, xincas y garífunas son entregadas sin pudor a las multinacionales.
En este año se cumple el centenario del nacimiento de Mamá Maquín, cuyo nombre permanece en el recuerdo de la gente de su tierra y en el título de la organización de mujeres exiliadas en México (a donde llegan cerca de 200.000 personas de Guatemala) que se forma en 1990, no sin la oposición de muchos hombres de los campamentos que no aceptan la participación femenina. No obstante, la organización crece y presiona al gobierno guatemalteco para que el retorno (producido entre 1993 y 1998) se realice con garantías.
A la vuelta consiguen que se reconozca a la mujer como copropietaria de las tierras matrimoniales, pero los hombres quieren restablecer el anterior estado de cosas, por lo que las luchas se replantea en el terreno familiar y en el de la formación, y, sobre todo, en el político, pues las instancias neoliberales están esquilmando los recursos de cada territorio.

Nuestro ánimo.
[La revista Pueblos se ocupa con asiduidad de esta tierra].