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lunes, 31 de agosto de 2009

En todas partes...

6 comentarios
Sí, sí, una imagen vale (casi) mil palabras. No descubrimos nada nuevo con lo que mostramos aquí. Pero… ya que estamos en tiempo de sufrimiento estudiantil, quede aquí la referencia.



















Bueno, ya que estamos en el siglo veintiuno, los desencantados progenitores, en vez de una cartulina de notas, tendrían que señalar la pantalla del ordenador que estuviera encima de la mesa, y el niño blandir el móvil con el que fotografiar a la contrariada profesora, para colgarlo en twenti.

[¿De verdad que habitamos una civilización avanzada?]

Tomado de Las palabras del agua.

lunes, 28 de enero de 2008

Los exámenes, las bibliotecas ... el amor

36 comentarios
Se acercan los exámenes, los agobios, las larguísimas horas de estudio y son muchos quienes prefieren afrontar esta labor en un lugar tranquilo y confortable, la biblioteca.

Aunque, en honor a la verdad, otros encuentran en ella un lugar ideal para establecer relaciones sociales, y usan la biblioteca como coartada perfecta para emplear su tiempo en otros menesteres. Quién no la ha usado como excusa para reunirse con los compañeros, los amigos, los coleguitas, y pasar una tarde tan ricamente. Claro, entre café y café hay que fumar un cigarrito, y le pides fuego a ese chaval con el que hace tanto que no hablas, por supuesto hay que ponerse al día de vuestras vidas... cuando ya entras en la sala y te dispones a concentrarte en tus apuntes te suena el móvil... en fin, está visto que hoy tampoco se va a poder estudiar.

Pero hay quien encuentra un aliciente poderoso para acudir cada día, con o sin la intención de estudiar; para ilustrarlo qué mejor que recordar un anuncio un poco viejo que se desarrolla en una biblioteca, vean:

Puro amor de biblioteca, aquí

¿No es bonito? El amor flotando en el aire, las hormanas desatadas, el corazón a mil por hora, las mariposillas revoloteando en la tripa... y el bibliotecario cagándose en lo más barrido por tener que aguantar semejantes escenitas... y todo sin cobrar un plus de penosidad, en fin, nadie dijo que esta profesión fuera perfecta.