Tal vez hoy no podría
considerarse un título ‘correcto’, pero se publicó en 1977 en el Berlín
oriental y su autora, Maxi Wander (1933-1977), decidió darle esa cabecera: Buenos días, guapa; e introducirlo, para
aclarar el origen de este epígrafe, con un par de las Canciones gitanas («¡Buenos días, guapa! / Por una mirada tuya /
mil dinares son poco. […] Si no vienes, / sacaré del pan el cuchillo, /
limpiaré del cuchillo las migas / y te lo clavaré en el corazón»). Se trata de
la transcripción de diecinueve historias de mujeres desde 16 a 92 años, que
sorprenden por su frescura, por su profundidad, por el cuidado que desprende el
texto, por la dedicación que muestra en su confección, en su montaje (incluso
alterando, a veces, recuerdos o testimonios).
No es de extrañar que las
mujeres de Alemania occidental, la del europeísmo, se quedaran estupefactas
viendo cómo sus compatriotas del otro lado del telón estaban bastante más
avanzadas que ellas en la forma de llevar las relaciones personales y
familiares, con su desparpajo sexual. Utopía en vivo, ¡eso sí que es una comunidad autónoma! La misma Maxi Wander, nacida en Viena,
había decidido vivir en esa zona, debido a la hipocresía de la sociedad
capitalista, aun siendo consciente del inmovilismo y aporía socialistas.
Es el reportaje de
entrevistas, género literario tan valioso como otro cualquiera de ficción,
premiado con el Nobel a Svetlana Aleksiévich en 2015, necesitado de empatía a
la hora de conseguir el material y de sensibilidad a la hora de montarlo. Wander
pudo aprender de Sara Kirsch (1935-2013, cuya poesía tenemos traducida),
también asentada entonces en el Berlín oriental (del que fue expulsada), y
autora de Die Pantherfrau. El encargo
de realizar el libro lo había recibido su marido (del que contamos con su
hermosa autobiografía, La buena vida),
pero este comprendió que era un reto a la medida de Maxi. Eso sí, la fortuna se
le mostró esquiva: el libro fue un éxito inmediato, pero se le había declarado
un tumor que le cercenó la vida; a su entierro acudieron muchas mujeres a las
que ayudó a transformarse, que continuaron ayudando a su familia.
[Salud. A la espera de que
la Vida disuelva los caprichos (políticos y sociales) de quienes gobiernan la res publica].

