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jueves, 7 de enero de 2016

Océano profundo. Tal vez cansado (Melville Stager)

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Cuando se contempla la belleza tranquila y el brillo de la piel del océano, uno se olvida del corazón felino que late por debajo, y no está dispuesto a recordar que esa zarpa aterciopelada oculta unos colmillos despiadados (escribe Herman Melville en Moby Dick)
Sucumbo al ambiente consumista de los días presentes y adquiero un (breve) bestseller, La sociedad del cansancio, de Byung-Chul Han, filósofo que está haciendo furor desde Alemania. Su tesis es sencilla: disponemos de tantas cosas que, utilizarlas compulsivamente, produce cansancio y depresión. Nuestro objetivo es el rendimiento, lo que lleva al cansancio por exceso de positividad. Es el signo del siglo XXI en la sociedad occidental. Para evitar las pastillas habría que recurrir a las soluciones que señalaba Nietzsche: aprender a mirar, a pensar, y a hablar y a escribir. (Y no está lejos de aquí el Bartleby, de Melville).
Parece que esos colmillos despiadados de los que habla Melville irán desapareciendo en caso de que continuemos acidificando el agua de los océanos. Esa es la opinión de la “comunidad científica”. La leo en un libro no catastrofista de Curt Stager, El futuro profundo, escrito por este paleoecólogo y paleoclimatólogo, que analiza los fenómenos del planeta con la perspectiva de miles de años hacia atrás y hacia adelante. Según él, nos estamos saltando un periodo glaciar debido al calentamiento por emisión de carbono. En principio, ello no es que sea para echarse las manos a la cabeza, pues de no haber sido así, la glaciación correspondiente se tragaría parte del hemisferio norte americano y euroasiático, desapareciendo países como Canadá dentro de unos miles de años.
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Lo significativo de esta época, iniciada en el siglo XVIII, a la que llama Antropoceno, es que podemos decidir como especie humana la incidencia de nuestra actuación sobre el planeta, rompiendo así su trayectoria natural. Aun decidiendo no emitir más dióxido de carbono, el que ya está en la atmósfera tardaría cientos de años en normalizarse.

Los tres recomendables para este sobresaliente año.