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viernes, 7 de diciembre de 2012

2 comentarios

¿Por qué aprendemos a leer y a escribir? Ello nos supone considerable esfuerzo. ¿No podíamos desarrollan una civilización basada en formas de conocimiento más sencillas?

Alguna de las posibles respuestas las hallamos en las situaciones en las que la enseñanza se hace por maestros ambulantes. Ha sucedido en España hasta hace pocas décadas. Se produce en zonas bastante dejadas de la mano de los gobiernos, especialmente en ambientes rurales, habituados al trabajo en el campo de sol a sol, pero en el que muchos de sus habitantes tienen ansias de conocimiento y, en especial, pretenden dotar a su descendencia de medios con los que poder ganarse la vida con mayores garantías que lo que han dispuesto ellos.

Es así que nos agradan los sitios en internet en los que se nos ofrece información sobre estas singulares experiencias. De ahí que celebramos el montado sobre el área de Tarifa, lugar dejado para actividades militares, donde el señoritismo ha sido dueño de vidas y destinos. Beatriz Díaz Martínez nos adentra en un mundo que tiene muchas de las respuestas a preguntas que nos hacemos durante la vida.

[La imagen es del texto La triste realidad, de Feliciana Rodríguez, presente en el sitio de Tarifa]

lunes, 29 de octubre de 2007

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre las bibliotecas pero temía preguntar

9 comentarios


En ocasiones los usuarios de las bibliotecas dudan, se plantean cosas sobre esos lugares...

Después de un arduo trabajo de investigación hemos encontrado este fragmento perteneciente a un libro cuyo título recuerda a la película aquella. Veamos:

1. ¿Los libros, discos, películas etc. de las bibliotecas guardan un orden especial en las estanterías?

Sí. Aunque pueda parecernos increíble todos los documentos del fondo de una biblioteca están ordenados. Para conseguir dicho orden el personal se sirve de complejísimos sistemas, como el orden alfabético, que los usuarios no deben molestarse en aprender.

2. ¿Debemos los usuarios colaborar para mantener el orden de los documentos?.

No. No sólo no debemos hacerlo si no que se considera de buen tono desordenar en lo posible; los bibliotecarios son por definición seres inquietos que, para mantener su buen estado físico, necesitan desplazarse kilómetros y kilómetros cada día mientras ordenan. Por lo tanto, siempre que podamos dejaremos los documentos con los tejuelos hacia adentro, (recordemos que los tejuelos son esos papelitos con incomprensibles códigos compuestos por números y/o letras que tampoco debemos intentar comprender; a los bibliotecarios les entretiene sobremanera pegarlos en los lomos de los libros o en discos, DVD...) los sacaremos de su posición inicial y los colocaremos al azar o siguiendo pautas que sólo conozcamos nosotros (por colores, tamaños...) y, en definitiva, haremos cualquier cosa que a nuestro entender fomente el desorden deseable en toda biblioteca.

3. ¿Debemos desconectar nuestro teléfono móvil al entrar en una biblioteca?

No. Este es un mito muy extendido que frecuentemente lleva a algunas personas a mirarnos con desaprobación si la cantarina melodía de nuestro teléfono interrumpe su estudio o lectura. La realidad es que los bibliotecarios son seres que adoran la música y necesitan estas pequeñas dosis de alegría que representan nuestros politonos; en lo posible, elegiremos cancioncillas pegadizas y de alto valor musical como el “sakatún depén” del anuncio de televisión. Otra posibilidad son los cada vez más frecuentes sonido reales (por ejemplo: “OYEEEEEEEEEEEEEE, COHELMÓVI QUE TESTAN LLAMANDOOOOOO”) que , a buen seguro, harán las delicias tanto del personal de la biblioteca como del resto de los usuarios.

4. ¿Debemos contestar si alguien llama a nuestro teléfono móvil mientras estamos en la biblioteca?.

Si. Como se deduce de la respuesta anterior no descolgaremos en tanto no haya transcurrido un tiempo prudencial que nos asegure el disfrute de las melodías y sonidos de nuestro teléfono. Una vez hecho esto, lo realmente elegante es responder en la propia sala hablando a voces de nuestros asuntos (por ejemplo: “NOOOOOOOOOO, ESTOY EN LA BIBLIOTECA...SI, YA... NO, YA HE COMPRAO CHICHARRO P’A CENAR...”)

5. ¿Debemos devolver a la biblioteca los materiales en buen estado?

No. En lo posible intentaremos que se note que el documento ha estado en nuestro poder. Así subrayaremos libros (lo mejor y más vistoso es hacerlo con bolígrafo de tinta roja), anotaremos nuestros profundos pensamientos, recortaremos ilustraciones... En el caso de los materiales infantiles contamos con la inestimable ayuda de nuestros pequeñuelos; ellos como nadie saben arrancar páginas, despegar códigos de barras o pintarrajear en cualquier parte.
En el caso de los audiovisuales es muy importante saber que el devolver los materiales con sus cajas limpias, secas y sin que estén pegajosas se considera de pésima educación por parte de los bibliotecarios.

A la vista de esto, quizá empecemos a entender algunas cosas...