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lunes, 6 de agosto de 2018

Wanderlust. Deleite de viajar sin destino ni rumbo

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Neb Raj Bathia nace en Pakistán hacia 1924 y, algo antes de su independencia, se trasladó a la India, asentándose en Nueva Delhi. Traductor de varias lenguas –trabajó con Indira Gandhi‒. En 1994 se pudieron escuchar sus poemas en español por las calles y plazas de Medellín (Colombia) ante un público entregado, según suele ser costumbre en este Festival. Este spanish profesor, como gusta llamarse, elabora la antología El wanderlust y otros poemas” de la que extraemos «Wanderlust. Deleite de viajar sin destino ni rumbo»:
Otra vez tengo la misma locura.
Otra vez tengo el mismo Wanderlust.
Otra vez voy con mi estado trascendental.
No sé a dónde va a llevarme mi vida.
Al salir del desierto de mis frustraciones,
me reveló que estaba siempre el destino
de mis esperanzas y mis aspiraciones
más allá de estos espejismos.
Al perderse en las nieblas de las distancias
los bellos paisajes de los caminos,
se apreció de repente la luz ligera
de tus recuerdos.
Cuando no había ni desierto ni río,
ni tierra, ni océano, ni cielo, ni Vía Láctea,
cuando tampoco existía Dios mismo, yo existía solo en el universo
de mi amor propio.
Todavía tengo el polvo del viaje en el cuerpo
y todavía estoy muy cansado,
pero otra vez tengo la misma locura en el espíritu
de lograr mi destino
y otra vez tengo el mismo Wanderlust en el alma
para viajar sin destino.
[Salud. A la espera de que la Vida nos conserve este deleite].

martes, 17 de julio de 2012

Sin rumbo. Deseos

4 comentarios

A la fuente del deseo

quiere mi madre que corra

para ver si encuentro un socio

de los mejores de Europa

Y así estamos, sin rumbo. Sólo con una fe atea en que los indicadores comiencen a darnos un respiro. Pero sin que nadie sepa por dónde nos da el aire. El pueblo es como la felicidad: aparece algunos momentos, para después diluirse durante tiempo y tiempo. Si existió alguna vez el pueblo como fuerza decisoria –algo que no tenemos nada claro ahora–, en esta época que nos toca vivir es un cero a la izquierda. Ni siquiera nos planteamos qué es eso del pueblo. Hay una situación financiera comprometida que traslada sus efectos negativos a todos los órdenes del tejido social y esperamos que alguien dé en la solución a tal cataclismo.

«Somos los que más valemos: somos los que movemos todo el engranaje social, sin cuyo movimiento la vida se paraliza y el mundo va hacia el abismo», decía el periódico de una organización sindical bastantes décadas atrás. Ya no tenemos esa percepción. Tal vez porque hemos probado los productos de la sociedad del bienestar o porque juegan con nuestra existencia o...