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miércoles, 18 de diciembre de 2019

Lecturas sorprendentes

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Es necesario amar para saber escuchar las mil lenguas del Silencio.
Ayer por la mañana me acerqué a la biblioteca Cervantes, del barrio, a devolver un libro que caducaba ya. En el mostrador, me entretuve charlando con las bibliotecarias solventes (y, con frecuencia, ilustradoras) que allí hay. Entonces, me indicaron el centro de interés que han montado para estas fechas. Según puede verse en la fotografía, han elegido libros y los han envuelto en papeles de colores, a los que han incorporado un detalle floral o alado (realizado también en papel tintado). Completan la adehala propuesta con una frase que vela y desvela el contenido de la obra literaria vestida.
Así, leemos: «En este libro / no aparece nunca / la palabra amor / o cualquier / combinación / que lleve esas / letras», «Este es el libro / más difícil de / escribir, / que habrás leído / jamás, porque / quien lo escribe / no sabe escribir», «Microhistorias / que crepitan. / Un escalofrío / te recorrerá la / espalda», «Un marido podrido, / un padre asqueroso, / una pésima fuente de ingresos, / un fracaso total / y para colmo se topa con / un perro idiota», «Otra historia de / infidelidad, solo que / esta da lugar a / una novela perfecta / con la que encima / te reirás», «Evoca el lugar / que ocupan en nuestra / vida los libros… / o una relación epistolar».
Me llevaría unos cuantos, pero decido quedarme con este: «Una Mary Poppins / muy inquietante». Todavía no lo he abierto, prefiero prolongar la emoción, al igual que hace la protagonista de Felicidad clandestina, aquel delicioso cuento de Clarisse Lispector.
(La cita del inicio está tomada de un entrefilete de Tierra y Libertad, diciembre de 1931, sin que recuerde ahora la fecha exacta ni el número).

Salud (y venturosos días).

domingo, 8 de septiembre de 2013

Vladimír Holan. La partera

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En la acera

Es una vieja vendedora de periódicos
que cada día llega cojeando hasta aquí...
Cuando agotada ya no tiene fuerzas para llevarlo,
suelta el paquete de "Ediciones extraordinarias",
se sienta encima y se adormece...
Los que pasan delante
están tan acostumbrados que ni siquiera la ven,
y ella, misteriosa y muda como una sibila,
esconde lo que debiera ofrecer...

Empieza a llover…

Camino hacia el trabajo en esta cálida mañana con ausencia de viento y de voces humanas. Los patos agradecen la lluvia de tormenta caída hace escasas horas y el esquelético río Arlanzón revitaliza las cintas de sus riveras. En paralero al camino arbolado, los coches circulan con estridente zumbido. Leo a Vladimír Holan (1905-1980), una vida entregada a la poesía, traducido por Clara Janés Nadal (1940-), tal vez la persona que conoce su enigmático mundo de manera más singular. Es uno de sus libros esenciales: Avanzando (1943-1948), escrito en la época en que sus versos esperanzadores y de resistencia estaban en la boca de los habitantes de Praga durante la ocupación nazi; pero llegaron los rusos –a quienes saludó– y concluyeron que su posterior poesía –la que arriba leemos– era decadente, por lo que fue prohibida.


Pienso en que lo que puede hacerme hermoso no es el brillo que encontraré (y tanto atrae) al cruzar la puerta del nuevo edificio. Pienso en la la partera de Van Gogh