martes, 1 de enero de 2019
La bisnieta (cuatro generaciones)
jueves, 29 de noviembre de 2018
Disfrutar con el bien y el mal, y la música (de Leonardo da Vinci)
martes, 7 de marzo de 2017
Música del Cosmos
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Música Dadá sonando Espacios Tangentes
Paseo por las calles y tropiezo con una multitud cargada de bolsas saliendo de los comercios. Es Viernes Negro me dicen. ¿A dónde ir? A la naturaleza, al arte, a la literatura, a la música, claro. Pero, ¿cabe esta locura de consumo ‒«necesaria para el repunte de la economía», dicen‒ en Beethoven o Pisarro o Wolf o en el escarpado barranco? Es más, ¿se puede escapar de ello solo escuchando, leyendo o contemplando? (Y, además, está la migración imparable, sangrante. ¿De dónde sacar valor para el manifiesto y la manifestación?).
domingo, 7 de diciembre de 2014
Risas y música
lunes, 13 de octubre de 2014
Música infantil
martes, 3 de septiembre de 2013
Por si (todavía) dispones de tiempo... y te apetece
Si hubiera podido elegir, habría elegido la música […] Mi madre tocaba el calvincémbalo, y lo que ella tocaba con tanta perfección y pulcritud fue como la gota sin fin que penetró en mi cabeza. Así me encontré yo con el hecho de que iba por la calle y no podía dejar de cantar.
[La ilustración está tomada de artsandarchitecture.wordpress].
jueves, 16 de agosto de 2012
Música. Extraña religión
La Bibliotecaria, en sus afanes musicales, me hace tragar de vez en cuando algunos bodrios (o, al menos, yo los considero así), pero reconozco que buena parte del disfrute que me proporciona la música se lo debo a su interés en convertirme en melómano. El otro día le decía que ella tiene que pertenecer a la religión de la música de la que habla Camilo Mauclair (1872-1945), en esa religación de la Persona con la Cultura, especialmente con el arte. Este poeta, novelista, crítico musical nos ha dejado obras tan sugerentes como El arte del silencio, y narra la anécdota de aquel músico que nadaba en la miseria pero tenía el suficiente ímpetu para decir: "Creo en Dios, en Mozart y en Beethoven". A este escritor francés lo recoge Rubén Darío en su segunda edición de Los raros (1905) [Libro que merece por sí mismo entrada propia].
La Bibliotecaria sonríe con mis desvaríos. Hoy escuchamos un disco compacto con música de órgano de Antonio de Cabezón (1510-1566) a cargo de Andrés Cea, con el título Suavidad y extrañeza (continuamos con las sugerencias). Para dárselas un poco más, la Bibliotecaria me dice que está tomado de Juan Cristóbal Calvete de la Estrella, en su libro El felicísimo viaje (Amberes, 1552), cuando escribe que las ceremonias se hacían: "con tan divina música y de tan escogidas voces y de oír la suavidad y extrañeza con que tocaba el órgano, el único en este género de música, Antonio de Cabezón, otro Orfeo de nuestros tiempos".
Yo le agradezco a la Bibliotecaria sus recomendaciones, que hacen vibrar en mí registros inusuales.
lunes, 7 de junio de 2010
Mañana alegre con trompeta
Así que hoy nos toca la música de trompeta