miércoles, 28 de octubre de 2015

La mujer que canta. Incendios en el teatro

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No es que lea mucho teatro, pero de vez en cuando me gusta hacerlo. Tal vez por la elipsis que permiten sus textos, tan semejantes a la forma de hacer poética. Y, en la obra que nos ocupa, no decepciona. Cierto que es muy dura, pues nace de una guerra, la del Líbano, que se extendió durante quince años, de 1975 a 1990, pero también tiene otro origen la acción: el empecinamiento en aprender a leer, escribir y pensar para superar, en lo posible, las situaciones trágicas que atraviesa Nawal Marwan, la protagonista.
Incendios esla obra de Wajdi Mouawad, nacido en Líbano en una localidad cristiano maronita rodeada de enclaves drusos. Su familia busca refugio en Beirut y, en 1977, sale a París, de donde es expulsada en 1983, asentándose en Quebec. Es la misma ruta por la que marcha Nawal, aunque después de haber padecido la guerra en carne propia. Primero, cuando es madre a los 14 años y le arrebatan a su hijo. Después, cuando decide ir a buscarlo con los años y, entonces, se está en guerra fratricida con escenas constantes de una crueldad que parece no tener fin.
14, 35 y 60 -cuando muere- son los años en que aparece intermitentemente Nawal en la obra de teatro, entremezclándose con el resto de personajes, otros de los cuales son sus gemela/o Jeanne (Jannaane) y Simon (Sarwane), que enfrentan (de formas distintas) el reto del camino hacia su origen. La búsqueda del padre, al que no conocen y creen muerto, se convierte en objetivo de su presente, apareciendo noticias inquietantes del mismo según llegan los descubrimientos. Su madre ha estado cinco años en silencio y se ha llevado a la tumba sus secretos; para sorpresa de Jeanne y Simon resulta que, cuando nacieron, nadie la conocía como Nawal Marwan, sino como La mujer que canta.

[Incendios está editado, con gusto, por KRK Ediciones, de Oviedo, en la colección A escena. Forma parte de la tetralogía La sangre de las promesas].

sábado, 24 de octubre de 2015

FELIZ CUMPLEBLOG!! 8 AÑOS... CAMINO DE LA ADOLESCENCIA YA ;)

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En un día tan señalado como hoy "Día de la Biblioteca" en España, un grupo de bibliotecarios de la Biblioteca Municipal de Burgos tuvimos la idea de lanzarnos al mundo blog, novedoso y emergente hace 8 años y de esas ganas nació "Burgostecarios" con la idea de unirnos en la defensa de la biblioteca, la lectura, el ocio, la diversión, la cultura, el corporativismo bibliotecario... y fue genial, los primeros años estuvimos inmersos en una vorágine productiva y participativa muy alta y con cierto divertido descontrol que tuvo muchas cosas buenas y entrañables como bucear en la "Burgosfera" siempre la nombraré porque gracias a la idea J.A. Ortuño nos unimos todos los blogs de Burgos en una plataforma y empezamos a conocernos unos y otros y esa amistad ha perdurado en el tiempo y ahí estará... tenemos que ser agradecidos porque de verdad que fue ese inicio inolvidable.

Posteriormente como todo lo que empieza fuerte por los ciclos que nos gobiernan hubo un decaimiento del que resurgió un nuevo "Burgostecarios" más formal, trabajado,constante, culto y de una calidad inmejorable gracias al trabajo de campo de  Ignacio Soriano @lavelablanca, no podemos estarle más agradecidos porque ese corporativismo que buscábamos inicialmente se ha cumplido con él, bibliotecario de la Universidad de Burgos con un trabajo literario a sus espaldas de peso, sus libros, su poesía y su sensibilidad nos encantan como al resto de fieles seguidores de sus escritos a los que hoy más que nunca dedicamos nuestra página, nuestro blog, nuestra bitácora... queremos seguir navegando mucho tiempo más en el barco de Lavelablanca que se deja llevar no por el viento si no por la suave brisa.

Hasta el próximo año.

lunes, 19 de octubre de 2015

Mamá Maquín en la tierra y el recuerdo de Guatemala

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Hace un tiempo nos referíamos en esta bitácora a un libro testimonio de Guatemala, escrito de cómo las dictaduras hacen desaparecer a las personas a través de los documentos, de los archivos clasificados, de la voluntad aleatoria, grotesca y vil de la gente que está protegida por estos regímenes despiadados. Lo cual puede verse en abierto en Del silencio a la memoria.Revelaciones del Archivo Histórico de la Policía Nacional.
Una de las personas que ha salvado el olvido es Adelina Caal Maquín, conocida por Mamá Maquín, líder campesina que fue masacrada por el ejército junto a hombres y niños en una manifestación en la zona de Pazós, Alta Verapaz (Guatemala) el 29 de mayo de 1978. Es la época de la dictadura, que se prolonga con Ríos Montt en 1982-1983 en sus cotas más brutales, conocida como genocidio maya. Hasta 1996 no llegan los acuerdos de paz, pero entonces, la población tiene tan interiorizado el horror que desaparece de la escena pública y las tierras mayas, xincas y garífunas son entregadas sin pudor a las multinacionales.
En este año se cumple el centenario del nacimiento de Mamá Maquín, cuyo nombre permanece en el recuerdo de la gente de su tierra y en el título de la organización de mujeres exiliadas en México (a donde llegan cerca de 200.000 personas de Guatemala) que se forma en 1990, no sin la oposición de muchos hombres de los campamentos que no aceptan la participación femenina. No obstante, la organización crece y presiona al gobierno guatemalteco para que el retorno (producido entre 1993 y 1998) se realice con garantías.
A la vuelta consiguen que se reconozca a la mujer como copropietaria de las tierras matrimoniales, pero los hombres quieren restablecer el anterior estado de cosas, por lo que las luchas se replantea en el terreno familiar y en el de la formación, y, sobre todo, en el político, pues las instancias neoliberales están esquilmando los recursos de cada territorio.

Nuestro ánimo.
[La revista Pueblos se ocupa con asiduidad de esta tierra].

martes, 13 de octubre de 2015

Promesa (Religiones) en Cynthia Ozik

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No deja de sorprenderme que la promesa que sucede (supuestamente) en el monte Sinaí hace cuatro mil años entre un Dios y un Pueblo, en la que ambos adquieren compromisos mutuos, continúe rigiendo hoy tantas vidas y, por supuesto, el sesgo religioso  impregne una notable parte de la literatura desde aquellas sagas irlandesas, siendo durante siglos objeto preferente de la Inquisición, sin olvidar autores militantes como Bernanos o conversos inesperados como Junoy.
Hace unos meses que se han editado los Cuentos reunidosCollected Stories, de 1904‒ de Cynthia Ozick (Nueva York, 1928), una de las autoras con personajes en los que en mayor medida permanece este pacto milenario, superior incluso a los de Philip Roth o Bernard Malamud, la cual considera que lo fundamental de una obra es la expresión que logren captar de su contexto y de la época histórica en que les toca vivir, y en donde la literatura por sí misma carece de valor, es más, es un acto de soberbia (contra ese Dios de los mandamientos). Relatos como La maleta (págs. 168-195) es reflejo de lo que hablamos al comprobar la vacuidad del mundo artístico contemporáneo.
No se crea por ello que la autora desdeña la forma: «En su voz capté una ironía que me sorprendió, subrayada con una precisión tan deliberada que se me antojó áspera. Me dio la impresión de que de cada palabra colgara una fugaz hebra blanca de enorme pureza, similar a la de la seda virgen, que ella entonces estaba obligada a cortar diestramente con los dientes».
Sencillamente, creo que la autora está asustada. Sus personajes (rabínicos) continuamente tienen tentaciones de paganizarse. Lo hebreo y lo heleno. El pueblo que es minoritario y extranjero en una sociedad americana que va tragándose las señas de identidad de quienes entran en su círculo.

lunes, 5 de octubre de 2015

Editoriales en la periferia (Ya lo dijo Casimiro Parker)

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Ya lo dijo Casimiro Parker es el nombre de una editorial madrileña (por poner un lugar) que se forma a finales de 2008 con la intención de difundir poesía, tal cual, poesía libre y de manera libre. Se basa en el esfuerzo de Marcus Versus, Isabel García Mellado y la joven Clara Criado. Su intención: «Nos sentimos puros intermediarios entre los autores y los lectores, el talento se encuentra en el contenido del libro; por lo que basamos nuestro trabajo en el diseño [de harpo] y óptima distribución de los libros. La poesía merece nuestro esfuerzo».
Y, la verdad, que no dejan de sorprender sus productos. Diseño. Tipografía. Colores. Suavidad. Emoción. Fuerza… Todo ello está contenido en el amable formato de sus libros, que pueden ser de Irene la Sen, Carlos Salem, Julio Reija, Escandar Algeet, Antonio Rómar, Sara R. Gallardo, Mónica Caldeiro, etc.
O tic tac toc toc, de Isabel García Mellado, un mundo de colores en las verdades, de flores en los sentimientos y de vida en los poemas. Quién iba a decir que un libro de poemas pudiera llegar a la tercera edición (marzo de 2015), habiendo agotado una segunda de ¡500 ejemplares!, en una editorial llamada Ya lo dijo Casimiro Parker. Pero no en vano contiene textos trabajados: «el viejecito llega tambaleándose entre temblores con toda su sonrisa estampada en el rostro. alguien le ayuda a sentarse. él se preocupa porque bastón en vez de paraguas. “y llueve, fíjate cómo llueve…”. nadie contesta. lleva dos días sin atreverse a afeitarse por si se corta. alguien le ayuda a levantarse y el viejecito se aleja tambaleándose entre temblores».

Así, con poemas lilas, vamos esquivando las castañas que caen por el paseo, atravesando el puente de piedra y pisando las hojas caídas en el verde de lluvia de estos días ocres. Todo, por esquivar las cadenas.
[Además, agradecer firmemente a Conxita, de Enredando con las letras, que nos haya nominado para The Versatile Blogger Award].

lunes, 28 de septiembre de 2015

Cumpleaños. Visor

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Tenemos la costumbre de preguntarle, a veces, a Leonor qué es lo que expresa un determinado poema. «¿Qué quieres que te diga? Si yo veo lo mismo que tú». «No sé, lo que creas que sugiere, un mensaje, algo…». Con toda su paciencia se lo lee despacio y comienza a destacar imágenes, significados coincidentes, sensaciones… En fin, que te haces una ligera idea de lo que antes te resultaba un todo caótico. «Pero no hagas mucho caso a lo que digo. El poema dice lo que está escrito, no lo que yo interpreto».
Leonor fue la que me habló hace años de Visor, prestándome El vuelo de la celebración, de Claudio Rodríguez, e Insistencias en Luzbel, de Francisco Brines. Poetas a los que no conocía de nada y que pronto se me hicieron familiares. Les siguieron Ex libris, de María Victoria Atencia, y El ojo de la mujer, de Gioconda Belli. Para agradecer a Leonor toda su maestría, le he regalado La reparación de la poesía, de Seamus Heaney (esta de la editorial Vaso Roto, colección Fisuras, pero es que me fascina este autor son su sencillez).
Anunciamos en el título que alguien está de cumpleaños. Es la Colección Visor, que tiene ahora 900 títulos en sus 46 años de existencia. Lo que comenzara en 1969 con Una temporada en el infierno, de Rimbaud, se ha extendido hoja por hoja hasta alcanzar esas obras. La que lleva el número 900 es Ojo a Visor, libro homenaje a Chus Visor, el impulsor de la editorial (coordinado por su mujer, Irene García Chacón), que incluyen algún pequeño estudio de la empresa y 75 contribuciones de gente dedicada a la literatura, con tratos editoriales, que homenajean a este hombre tenaz.
Al placer recobrado de escuchar el sonido de la lluvia
tras la larga sequía sofocante,
¿cuál otro se le iguala?
Está el aire más cierto, más desnuda la tierra,
y su olor te regresa al hueco sosegado
donde el tiempo ‒tu tiempo‒ se origina.

(dice José Antonio Mesa Turé en Alfiler y mariposa).
[Ilustración de Mareg Lamgowski].

lunes, 21 de septiembre de 2015

Mariposas blancas en un cielo azul

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Las ciudades tienen sus escritores. Conocerlas a través de sus libros es un privilegio para quienes las habitan. Quienes escriben habitualmente sobre su lugar suelen estar a gusto en él. Observan lo pequeño. Perciben temblores que se nos escapan a la mayoría de la gente, tan ocupada como estamos en resolver el día a día y caminar por lo evidente. Además, en el caso que nos ocupa, se trata de alguien que dinamiza, desde la sombra, proyectos varios. La ciudad sabe que le son imprescindibles.
Uno de los escritores de Burgos es Fernando Ortega Barriuso. Al poco tiempo de llegar nosotros a la Ciudad del Arlanzón,  topamos con Breve historia de la ciudad de Burgos (1996), asequible relato del devenir de este caserío, que tiene su complemento en Pequeña historia de Burgos para niños pequeños. Y entonces, también (en colaboración con Nestor Cerezo), Al calor de la autogestión. CYFISA, la utopía vivida, que narra el tiempo en que los trabajadores de una fábrica en quiebra la repuntan a finales de los años setenta, desdiciendo esa creencia de que aquí solo había curas y militares.
Burgos, paseos literarios (2002) es una sugerente manera de patearse la ciudad, uniendo sus calles, paseos y rincones a textos de quienes han pasado por allí. La Biblioteca Municipal ha realizado un recorrido virtual. Merecedora de figurar en cualquier institución académica es el Diccionario de la cultura en Burgos, siglo XX (completado hasta 2010) , completo mosaico de las personalidades y tendencias que se han dado por aquí y de quienes han salido fuera.

Además de otra serie de obras de carácter social, que estudian el franquismo y las luchas liberadoras de esos años, se ha inclinado en su última obra por una novela, Mariposas blancas en un cielo azul, historia de un topo de la guerra civil y posguerra, Eduardo Calderón, al que en sueños le aparecen esas mariposas, alternada la historia con la voz narrativa de su hermana, Felisa, pues ya es conocida la tendencia de que quienes escriben normalmente ensayo terminan intentando la ficción, donde siente mayor libertad (y quienes leen normalmente novela terminan leyendo ensayo).
P. D.: resulta difícil explicarse por qué hay tanta gente clamando para que le aten más corto.

martes, 15 de septiembre de 2015

Para Isabel. Un mandala

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Mis amistades saben que regalarme un libro es un pequeño fastidio y, aun así, lo hacen. No abro el cuidado envoltorio casero en el momento ni le quito, en su caso, la etiqueta de la librería con el espero que te guste. Lo dejo tal cual y lo aparto al borde de la mesa hasta que nos levantamos, después de conversar animadamente, y me llevo intacto el escondido don. Tengo en casa cuatro puntos cardinales en los que voy dejando las liberalidades. Allí permanecen durante meses y, sin preocupación, pueden cumplir el año. Eso sí, cuando les llega el turno y los leo, hablo cumplidamente con quien me lo traído.
Hace unos días cogí el envoltorio que había en el Norte. Es Para Isabel. Un mandala, de Antonio Tabucchi (1943-2012). Me lo regaló Alejandra en los idus de marzo. Lo recuerdo perfectamente. No tiene dedicatoria. Sí un pétalo de rosa púrpura en la página 62.
Sus páginas elaboran los nueve círculos de la milenaria figura, desde Evocación a Regreso –pasando por Orientación, Absorción, Reintegración, Imagen, Comunicación, Temporalidad y Dilatación–, en los que se construye la representación de una realidad. Isabel, desaparecida, atrae a Tadeus (el de los cien nombres), sumergiéndolo en una búsqueda viajera, en la que se encuentra con un determinado personaje en cada uno de los espacios circulares: la niñera de la infancia, el grupo de la resistencia a la dictadura, el carcelero, el fotógrafo, el cura, Magda, el poeta… caminando hacia el centro, el lugar donde desaparecen los caminos, el lugar donde podemos ser.
Isabel no lleva anillos. La luz rodea sus dedos, dejando las sombras en el décimo. Sus manos transmiten presencias en los breves instantes que se dan. Después, se escucha la Sonata de los adioses de Beethoven. El violín con Les adieux, l’absence, le retour.

P. D.: Resulta díficil coprender que haya tanta gente clamando porque le aten más corto.

lunes, 7 de septiembre de 2015

El futuro es un país extraño

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De entre los libros que ha dado esta casi década de crisis en nuestra sociedad occidental, el que más ha quedado en mi mesa de lectura es El futuro es un país extraño. Una reflexión sobre la crisis global del siglo XXI, de Josep Fontana (Ediciones Pasado&Presente, 2013). No sé bien la razón. Tal vez porque, en su momento, también me cautivó El pasado es un país extraño, de David Lowenthal (1988), recogiendo el verso de la canción. Así que pueden operar en mi mente afinidades estéticas que desconozco.
El libro viene a desencantarnos. A decirnos que aquella teoría ilustrada de Gibbon (1781) o de Condorcet (1795) en la que «cada edad del mundo ha aumentado, y sigue aumentando todavía, la riqueza real, la felicidad, el saber y tal vez la virtud de la especie humana» es una falacia. Ciertamente que en los últimos 250 años los avances en bienestar material, derechos sociales y disfrute de libertades han sido notables en una parte de la sociedad. Pero no ha obedecido a una regla interna de la existencia, sino a diversos factores, entre los que se encuentran las luchas colectivas y solidarias por la consecución de ello, y a las concesiones del capital ante el temor a subversiones revolucionarias, lo que tiene su edad de oro de 1945 a 1975.
A partir de los ochenta, las diferencias de enriquecimiento entre clases pudientes y trabajadoras van en aumento y, paralelamente, se forma el frente contra los sindicatos reivindicadores. La crisis de 2007-2008 monta la campaña para ir privatizando los servicios públicos, en aras a la lucha contra el déficit surgido por los abusos de la especulación financiera, apoyada desde la política, cuyo costo recae a las espaldas de la gente de a pie.
Y ahí andamos, entre la búsqueda popular de movimientos que recuperen la capacidad de presión, y los señuelos que envía el sector financiero a través de la política, los cuales parece que van ganando nuestras afecciones y pensamientos –pues ya se sabe que se actúa como se ama y se ama como se piensa.

P. D.: Resulta difícil de explicar el empeño de mucha gente en que la aten más corto.

lunes, 31 de agosto de 2015

Emigración

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Miras desde el balcón y caes en la cuenta de que no están las cigüeñas en la espadaña. Había tres hasta hace apenas unos días –al menos eso crees, sin darte cuenta de que llevas unas semanas fuera– y ya no llegan volando desde el río. Abres la ventana de madrugada y no escuchas el sonido de los aviones y las golondrinas. La infancia se ha callado. Te viene a la mente ahora esa bandada de aves que se posó en el soto el día de la vuelta. «Claro», te dices, «están migrando. Van al Sur, donde tienen la primavera».
En la pequeña pantalla van al Norte. No vuelan. Cruzan fronteras. A medias, huyen. A medias, esperan. No se sabe bien qué hacen ahí. Una interpretación veraz en un teatro o una película logra mantener los sentimientos vivos. La realidad molesta deja indiferente. Habrá que buscar otros asuntos para entretener los días a la vuelta.
Las vidas no usadas
No somos nosotros la imagen más importante
ni la más nítida
que un espejo refleja.
A poco que nos concentremos
en lo profundo del cristal,
es fácil reconocer a todos esos hombres
que pudimos haber sido. Nuestra vida cierta,
nuestra gastada imagen,
pasa a un segundo plano
al mezclarse entre tanta vida
con pátina de posibilidad.
Hasta el más mezquino de nuestros reflejos
parece atesorar una mayor luz, en este contraste,
que el verdadero ser que encarnamos.
(José Gutiérrez Román, Los pies del horizonte, Rialp, 2010).

viernes, 31 de julio de 2015

Futuro... Vacaciones

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«¡O sea, que era eso lo que querían!», la Camarera está para pocas bromas esta mañana, «¿aliarse con los/as anteriores, hasta el cuello de corrupción? ¿Dónde están los procesos en común prometidos, el bienestar de la gente?  Se sientan en las poltronas y se descubren sus afanes, mejor dicho, sus ambiciones. Al final, vas a tener razón ‒dice mirándome, que acabo de entrar‒: los barrotes están ya fuertemente enraizados, solo nos dejan el espacio suficiente para que nos lancemos piedras».
«Vale, mujer», le digo, «ponme un café y echemos mano del sesgo de optimismo, que pronto comenzamos las vacaciones. Además, la provincia está llena de actuaciones, el tiempo nos deja disfrutar de casi todo. En fin, ya sabes el Futuro de Ángel González».
Pero el futuro es diferente
al porvenir que se adivina lejos,
terreno mágico, dilatada esfera
que el largo brazo del deseo roza,
bola brillante que los ojos sueñan,
compartida estancia
de la esperanza y de la decepción, oscura
patria
de la ilusión y el llanto
que los astros predicen
y el corazón espera
y siempre, siempre, siempre está distante
.

Dichosos días augustos.

lunes, 27 de julio de 2015

Servicio público. Paisajes

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Hace tiempo ‒demasiado‒ que deseo escribir aquí sobre el Servicio Público para proponer algo así como que tendríamos que idear una máquina del Sentido Común por la que pasaran quienes desean dedicarse a la Cosa Pública. Pero, claro, esta es una bitácora cultural y, al iniciar el borrador de la entrada susodicha, termino pensando que los polituits que he leído estos días no se parecen nada a la creación humana. En todo caso me darían para hablar de la logorrea y no me siento capaz de tratar, con un mínimo de rigor, las impulsividades expresivas.
Además, aparte de que esta mañana estaban acampadas tres tiendas en el prado libre de la rivera del Arlanzón por la zona de Fuentecillas, estoy embebido en otros paisajes, los de Johan Moritz Rugendas (1802-1858), pintor al que Alexander Humboldt (1769-1859) admiraba por su destreza y su espiritualidad. El naturalista había ideado una manera de aprehender gráficamente lo que nos rodea: la Physique du Monde o Erdtheorie, suerte de geografía artística, captación estética del mundo y ciencia del paisaje, pues en ella no ponía el punto de interés en un elemento o símbolo, sino en el conjunto de imágenes coordinadas dentro de un cuadro ‒fisionomía del paisaje‒, las cuales reproducen los rasgos característicos de la naturaleza. Ello es lo que logra transmitir a la sensibilidad (intuitiva) de quien lo observa la suma de información deseada: clima, historia, costumbres, economía, raza, fauna, flora, régimen de lluvias, de vientos…
Y, para ello, nada mejor que los trópicos. Es César Aira ‒«escritor original, imaginativo, inteligente y delirante»‒ quien nos hace la narración del viaje central de Rugendas, en el que se interna en el centro de lo impensable, en el núcleo de lo existente, en la esencia de su respirar, a través de un recorrido por la pampa, viniendo desde Chile, tras atravesar las altas montañas y llegar a Mendoza.

Allí ocurrió… nada que ver con la política.

miércoles, 22 de julio de 2015

Libro destructor. Libros constructores (China)

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Los patitos, en recua zigzagueante, van creciendo cada día detrás de su madre. Conocemos a Luo Ying a través del colombiano Fernando Rendón, iniciador de ese evento tan singular como es el Festivalde Poesía de Medellín, que pone la palabra recitada en las calles. Luo es un constructor a gran escala, incluido en la lista Forbes, que edifica un enorme jardín en las afueras de Pekín para homenajear a los cien poetas mayores de la historia humana ‒a mí, eso del número nunca me ha parecido acertado, pero como mi opinión no va hasta allí…‒. Y, sobre todo, es un enorme poeta. Alguien con quien me estremezco.
Nace en 1956, en la provincia de Ningxia, donde a los tres años fusilan a su padre por contrarrevolucionario, siendo que había peleado por la revolución. «Los recuerdos de mi patria empiezan con el hambre y la pobreza abyecta / Pero los recuerdos de mi padre terminan con su arresto en público». Su madre, con tres hijos y una hija, amasa barro para vender y, en una escombrera, queda coja. «Cuando pasaba, los niños en la calle imitaban sus gemidos y pataletas / Cuando pasaba, los vecinos a lo largo de la calle fruncían sus labios con desprecio». «De rostro sombrío», su madre, «nunca parecía bañarse ni ponerse ropa nueva […] en una furia repentina podía golpearme hasta que yo temblara de miedo [pero …] Una vez incluso gastó 5 centavos en una torta de frijol verde para mí / Aquel pastel tenía un sabor celestial que nunca olvidaré».
Si le golpeaba a su hijo, tenía sus razones. Este era algo asilvestrado, casi rufián, peleaba sin medir las consecuencias, tiraba objetos a la gente, destrozaba ventanas… y era sometido a sesiones de vergüenza. Entonces, a los ocho años, se publica el Libro Rojo de Mao, obligatorio en colegios y en citas científicas, da inicio en 1966 a la Revolución Cultural, en la que Luo Ying ‒entonces Huang Yuping‒ se hace guardia rojo y, con otros compañeros, humillan y ridiculizan a los maestros, campando por la ciudad, envueltos en la vorágine de distintas facciones, en unos años en que la vida deja de tener valor ‒«la revolución no olvida el odio de clases ni las rencillas de sangre».
Y, a finales de 2012, Luo Ying escribe Memorias de la Revolución Cultural (que publica Visor de Poesía), con esos largos versos impactantes de su autor. Integrante del Movimiento Poético Mundial.

"Finalmente, una vez más, permítanme maldecir lo que pasó -en nombre de la poesía".

viernes, 17 de julio de 2015

Carmen (versos y jardines. Documentos)

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Ayer pensaba haber escrito esta entrada sobre lo que me impresiona la poesía de Luo Ying. Pero lo dejaremos para otra ocasión, pues esta mañana he recordado la conversación mantenida anoche con mi amiga Carmen, cuando le felicité el santo, y, además, me he encontrado con Piedad, que estaba dando un paseo de primera hora en los jardines del paseo de la Quinta y me inclino por hablar del nombre Carmen. Todavía recuerdo la sorpresa de conocer en el bachillerato que, en lengua romana, carmen, carminis… era verso o poema (convertidos en profanos en los carmina) y, poco después que, en la cultura árabe, era la casa de campo con huertos y jardines.
Hace 110 años, en Béjar (Salamanca), «á las siete de la tarde, descargó sobre esta ciudad una horrorosa tormenta, acompañada de violentísimo huracán que tronchó bastantes árboles. Los truenos eran imponentes y se dice que cayeron algunas chispas en las inmediaciones, aunque sin causar desgracias. Cuando la tempestad era más violenta, recorría las calles un procesión [la del Carmen], que tuvo que refugiarse en la iglesia de El Salvador, desde donde hoy ha continuado su itinerario
»Durante la procesión interrumpida ayer y continuada hoy, ha surgido un lamentable incidente. El conocido librepensador don José María Blázquez que regresaba del cementerio, á donde había ido en el acompañamiento de un entierro, se encontró en la calle Mayor con la procesión y siguió su camino sin descubrirse. Esta actitud le valió millares de insultos de las devotas, que además le zarandearon de lo lindo, sin que él, según me han referido, perdiera la calma ni contestase á las ofensas». Así escribe el corresponsal de El Adelanto salmantino (20 de julio de 1905, pág. 4).

Lo curioso es que el zarandeado fue procesado y condenado a cinco días de cárcel, por su gesto del Carmen, que penó en los calabozos de la antigua villa.

lunes, 13 de julio de 2015

Transformación (por qué)

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"No porque parezca delicado a primera vista, debe ocultarse: la total falta de amor que hubo en Julio Camba por los seres y las cosas".
Cuando bajaba andando hacia el trabajo, a orillas del Arlanzón, viendo las campánulas blancas reposando en la alta hierba de las orillas y escuchando las alegres voces de los aviones cuando descienden a beber, iba pensando que no sé si a la gente nos gustaría que dijeran algo parecido a lo que encabeza esta anotación después de nuestra muerte. Eso es lo que dijo César González-Ruano sobre su amigo después de este muriera, refiriéndose sobre todo a los últimos años de su vida.
Julio Camba (1884-1962) es uno de los periodistas más inteligentes y sagaces que ha tenido España, según opinaba Ortega y Gasset. Un niño con inteligencia innata, que escapa con frecuencia de la escuela de Villanueva de Arosa (Pontevedra) y se niega a ir a un seminario, por lo que a los doce años trabaja de mozo en una farmacia de Santiago de Compostela, oficio que extiende hasta los quince, edad en la que se embarca de polizonte hacia Argentina. Con el tiempo, logra hacerse una cultura notable, escribe en periódicos cada vez de mayor tirada y termina como columnista de ABC, lo que le permite vivir desde 1949 en la habitación 383 del hotel Palace de Madrid, una vez que ha coqueteado con el franquismo durante la guerra (por lo que se se aplica el calificativo de fascista); además de la aceptación de sus libros, así Londres, Aventuras de una peseta o Mis páginas menores.
Pero no siempre fue así. Con ese empuje juvenil, transformador de la sociedad, con el que llega a Buenos Aires, está entre los 16 y los 22 años en primera fila de las luchas sociales de su época. Tanto que, rondando los 18 años, es expulsado de Argentina por ser uno de los cabecillas de la huelga general de la capital en noviembre de 1902. Llega a España y es procesado y encarcelado en numerosas ocasiones por sus ideas. Entre 1903 y 1905 publica, con Antonio Apolo, un periódico de nombre El Rebelde, de sumo interés, con matices stirnerianos, donde clama por la libertad y por el cultivo personal: «Y es que es en él, en nuestro interior, donde tenemos que edificar la obra anhelada. Nuestras entrañas son las que deben arden en fuego de pureza para que vayamos, como focos vivientes, iluminando el mundo». Ama a la Humanidad.
Esas entrañas que se le quedaron heladas, bullían antes con una palabra novadora: ¡Germinal!
[¡Ah!, también estaba contra los toros].

miércoles, 8 de julio de 2015

Danzar en Grecia (Danzas sin Fronteras)

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Caminar hacia los orígenes.
Sentimos la necesidad de danzar con sonidos de caracolas porque en la vida cotidiana quienes habitan los Olimpos son de oro y no nos proporcionan la satisfacción del vientre. El ruido del enjambre está alejando las abejas polinizadoras.
Por ello, el viernes, rostros desconocidos hasta ese momento viajan a El Tilo, casa-jardín en Ribota de Ordunte (Norte de Burgos). Llega el sonido que convoca ‒Shalom Aleikhem‒. Los pasos se dirigen al umbrío salón. Se va conformando el círculo en las manos que ofrecen y que reciben ‒Hassapikos‒; las mismas que convierten los ojos en fuentes. El cansancio es sudor; el sudor, euforia ‒Hora romaneasca‒. Los Urales no son fronteras para el vuelo eterno de los cuerpos armonizados, distraídos a veces de su curso natural ‒Pivna yagoda‒. En un movimiento que ya es espiral.
En otro lugar, la política juega con las urnas. Todo tiempo es propicio para comprender el mareo:
«Que no dé más vueltas. Que crea otra vez en la vida verdadera. Que me enfrente a mis derrotas. Que suba una montaña. Que vigile un panal. Que llore, que ría, que luche, que rece. Que empuñe una hoz, una tiza o un verso.
He descubierto que hay millones de gavillas. No tienen la fuerza de un bosque pero son dueñas del cordel que sujeta sus espigas. Así que, con vehemencia, me he unido a ellas». (Viene el texto de Voces del extremo. Poesía antidisturbios).
[Allí, en las Merindades están Cuca y Javi. Gracias. La próxima parada en el XIV Festival Anual de Danzas sin Fronteras].

Un reportaje gráfico del lugar y del fin de semana lo hace Margarita en Más que danzas del mundo Valencia.
Regresar al futuro.

viernes, 3 de julio de 2015

Enigma de la poesía o mi amiga Daniela

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Hace unos días, mi amiga Daniela comentaba que leer un poema para ella es hallar algo enigmático, refrescarse con síncopas. «No está nada mal la definición», pensé, sin decírselo, con la intención de apropiármela (pues no se iba a enterar, ya que no lee esta bitácora). Pero… sentiría algo de culpabilidad cada vez que la viera y, por ello, la nombro.
Hay libros de poesía que se pueden tomar por experimentos de lenguaje, juegos o ejercicios literarios al albur de modas vanguardistas. Tal vez, lo mejor es dejarlos que suenen, como fórmulas matemáticas que resuelven el cimbreante vuelo de pompas de jabón. Nada de intentar comprenderlos y caer en la depresión juvenil de las obligaciones escolares.
En todo caso, cuando el poeta o la poeta va entrando en su propia voz (por lo general, ya pasada la cuarentena), da con palabras únicas, normales pero nuevas. Leemos a Carmen Conde en Cancionero de la enamorada:
El vino quiere morir
en una sangre rebelde,
y ser sangre derramada
en los apretados dientes.
Ebrio quiere que te sientas
para que sueñes conmigo,
y me jures un amor
duradero como el vino.
Bebe para que soñemos,
que quiero entrar en el juego.
A mí me gusta olvidarme…
Tú no tienes pensamientos…
Le digo a Daniela que lo que yo hago muchas veces es contestar a lo que dice el poema, aunque no se entienda. Suele ocurrir que se abren veredas que llevan a hontanares donde brota esa agua que le refresca.

Dichosos días.

lunes, 29 de junio de 2015

Un séptimo hombre (emigrante)

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En 1975 aparece un libro ‒A Seventh Man, de John Berger (texto) y Jean Mohr (fotografías)‒ considerado por parte de la crítica adelantada como insustancial: una especie de panfleto entre la sociología, el reportaje, la filosofía, la teoría económica e, incluso, la poesía. Sin embargo, en los países del Sur de Europa hace furor, pues relata y refleja lo cotidiano para muchas de sus gentes: la emigración ‒Migrant Workers in Europa‒ hacia la Europa rica.
            Las teorías económicas explican los fenómenos de manera general. Tanto que, a fuerza de repetirlas, pierden consistencia. Entonces, para comprender las situaciones particulares, acudimos a las metáforas. Las cuales, a su vez, se muestran temporales y, con frecuencia, caminan a la irrealidad. Pero este Séptimo hombre ‒la persona de fuera que hay por cada equis de adentro en un país del Norte‒ conserva la fuerza de los álbumes familiares, en los que los personajes nos hacen nuevos cada vez que los miramos.
En los años sesenta, muchos de los trabajadores portugueses que emigraban a Francia lo hacían de forma clandestina. Las mafias (de entonces) les cobraban unos 350 dólares, el equivalente a las ganancias de una año, pero en muchas ocasiones les dejaban alejados de casa en medio de las montañas en España. Algunos morían, otros lograban volver a su lugar de origen, habiendo perdido el dinero. Entonces decidieron una medida: se hacían una fotografía y la cortaban por la mitad; una parte se la quedaba el contrabandista (de hombres) y la otra el dueño, el cual enviaba la enviaba a su familia cuando llegaba a destino; al ocurrir ello, el enviado de las mafias iba con la mitad de la fotografía y, si casaba, la familia le entregaba el dinero.
Dejamos un fragmento del poema El séptimo (incluido entero en el libro), de Attila Joózsef:
Si emprendes el camino en este mundo
mejor será que nazcas siete veces.
Una, dentro de una casa ardiendo,
una, en una inundación de aguas heladas,
una, en un manicomio desenfrenado,
una, en un campo de trigo maduro,
una, en un claustro vacío,
y una entre los cerdos de las pocilgas.
Seis bebés lloran; no es bastante:

tú mismo debes ser el séptimo.

miércoles, 24 de junio de 2015

Club de Lectura La Recolectora

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En estas fechas ‒16 de junio‒ en las que Joyce y Nora tienen su primera cita, y en la que Leopold y Milly despiertan al día, La Recolectora ‒aunque sin comer mandangas‒ termina sus sesiones en la Casa Redonda, de la Biblioteca Pública de Burgos, alrededor del hogar en invierno y de los tiestos de prímulas en otoño y primavera. Esta temporada nos hemos codeado con:

Proyectos de pasado, Ana Blandiana
El libro de las ilusiones, Paul Auster
La hija del optimista, Eudora Welty
El viento de la luna, Antonio Muñoz Molina
Las chicas de  campo, Edna O´Brien
El palacio azul de los ingenieros belgas, Fulgencio Argüelles
Pacífico, J. A. Garriga Vela
La carretera, Cormac McCarthy
La muerte de Ivan Ilich, León Tolstoi
Medea, Eurípides
Enemigos, Isaac B. Singer
Días de Nevada, Bernardo Atxaga
Rosario Tijeras, Jorge Franco
Dublinés, Alfonso Zapico
Sóniecka, Ludmila Uliskaya
Además, realizamos lectura vinculante colectiva al final de cada encuentro. Lo hemos hecho con Anne Sexton, Stig Dagerman, José María Micó, William Blake, Borges, Castrillón, Jorge Riechmann, Benedetti, Paul Nizan, Rilke, T. S. Eliot, Walt Whitman y Francisca Aguirre:
Si miras hacia atrás
ten la seguridad de que no te convertirás en estatua de sal.
Seguirás siendo la de siempre
esa que mira y mira
esa que no sabe hacer otra cosa que mirar hacia atrás.
No quedará de ti ningún vestigio
tan solo tu mirada
como una sollozante vía láctea
que hubieran desterrado con misteriosa indiferencia.
La jerarquía de la sal no está a tu alcance.

Dichosos días. Salud.
[El cuadro La Recolectora de miel es de Chus Barcina, sobre una pintura prehistórica]

viernes, 19 de junio de 2015

Humor

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Es muy saludable ‒dicen quienes se ocupan de ello‒ descargar las tensiones con el humor. Así que aquí, de vez en cuando, recurrimos a él. No viene a desmano ahora que en los ambientes públicos y en los enjambres sociales hay tanto cruce de palabras crispadas. Nada nuevo, por otro lado. A ello ‒al humor‒ recurría también un aguerrido semanario de Béjar (Salamanca), llamado La Victoria, católico integrista por más señas, cuando publicaba lo que llamaba epigramas, que andaba a la gresca con Patria y Letras, y La Dinamita, allá por 1902-1903.

Conversando varias gentes
sobre materias diversas,
llegó a tratarse de sueños
y uno habló de esta manera:
yo, señores, con los piojos
soñé dos noches enteras;
a lo cual el otro dijo:
no encuentro en eso extrañeza,
pues es cosa bien probada
que por la noche se sueña
con aquello que ha pasado
de día por la cabeza.

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Robaron a un jorobado
un frac hecho a su medida
y, la pérdida advertida,
se puso muy enfadado.
Mas, como ignorase quién
pudiera ser el ladrón,
soltó aquesta exclamación:
¡Ojalá le venga bien!

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A un mentiroso

Vuestra dentadura poca
dice vuestra mucha edad,
y es la primera verdad
que se ha visto en vuestra boca.

Claro que, viniendo de donde viene, nada es inocente. Salud.