sábado, 13 de julio de 2013
Manzana azul. Crear
martes, 9 de julio de 2013
Locura de escribir
Siento ansias de crear, es algo que late en mi pecho, como un pájaro que bate las alas con desesperación
miércoles, 3 de julio de 2013
Promesas, libertad, corrupción... (palabras gastadas)
se quiebra como un vaso,
y antes de que se rompa
y muera (porque las cosas mueren
y bebe,
quiero decir que dejes
las palabras gastadas, bien lavadas,
en el fondo quebrado
de tu alma,
y, que si pueden, canten.
viernes, 28 de junio de 2013
La Recolectora, fin de curso en el club de lectura
lunes, 24 de junio de 2013
Arcángeles [Descatalogados]
Tal vez nada me es más afín que la naturalidad de la vida; que el sentido natural del deslizarse de las cosas; siempre obedecí –si no siempre contento– las indicaciones de la necesidad; es la única obediencia que no degrada.
miércoles, 19 de junio de 2013
Pájaros azules (reencarnación)
viernes, 14 de junio de 2013
Caballero de guante social
lunes, 10 de junio de 2013
Crucifixión
lunes, 3 de junio de 2013
Pectora mulcet (enojo en los pechos)
miércoles, 29 de mayo de 2013
Túnel
viernes, 24 de mayo de 2013
Feria del Libro
"De todas las cosas materiales, de todos los cuerpos físicos, el libro es el objeto que le inspira a la persona una mayor confianza. Un libro colocado en el atril es comparable a una tela fijada sobre el bastidor". (Viaje a Armenia, “En torno a los naturalistas”).
“¿Qué importan los malos actos, los movimientos inútiles, las complicidades envenenadoras? ¡Hay que vivir! Y para vivir hay que trabajar. Luego trabajar es envenenar, saquear, robar, mentir a los demás hombres. Trabajar es mezclar fuchina con las bebidas, fabricar cañones, expender al por menor carne envenenada”.
lunes, 20 de mayo de 2013
Cerezas (zarcillos en la revolución)
miércoles, 15 de mayo de 2013
Siempreviva para la Sombrerera Revolucionaria
Pero un accidente comenzó a restarle salud y una “cruel enfermedad” le obligó a elegir entre la muerte o la amputación del brazo derecho, prefiriendo lo primero, lo cual precipitó el derrumbe del Teatro Lírico, donde murieron unas veinte personas, a donde asistía a una conferencia. Dicen las crónicas que la enterraron en el Cementerio General (19 de marzo de 1905) y que los compañeros adornaron su tumba con una siempreviva.
viernes, 10 de mayo de 2013
10 de mayo de 1933 (Aniversario Bibliocausto)
lunes, 6 de mayo de 2013
Buena gente (en el Bañuelos de Antonio Benaiges)
miércoles, 1 de mayo de 2013
Miradas llorosas. (Uno de los precios de la razón)
“¿Por qué lloras, Patroclo, como una niña que va con su madre y deseando que la tome en brazos, le tira del vestido, la detiene a pesar de que lleva prisa, y la mira con ojos llorosos para que la levante del suelo?”
[No es que con ello justifiquemos la pobreza del habla, pero al César lo que es del César. Y remitamos al libro de Bruno Snell, El descubrimiento del espíritu, en traducción de J. Fontcuberta (Acantilado, 2007)].
viernes, 26 de abril de 2013
Camelias contra el frío

Durante meses, soy lluvia y sol vivificando sus ramas, tronco y raíces, todo por que suceda el fugaz roce mañanero de unos días de abril.
lunes, 22 de abril de 2013
Lo que hacen los libros
Al despertar esta mañana me sentía algo abatido. No sé. Era de esas veces que te entra una molesta desazón que atenta contra tu autoestima porque llega una fecha señalada y no sabes qué poner en la bitácora. "Tiene que ser algo impactante", te dices, "de eso que quien lo lea quede con honda impresión, que diga: ¡vaya acierto!". Pero no se me ocurría nada. Así que, después del café, he decidido recurrir al típico Un rey en Nueva York, del harto conocido Chaplin, en cuya cinta el papel del niño anarquista (individualista) queda en manos de su hijo Michael.
miércoles, 17 de abril de 2013
¡Descarriadas! (Los Documentos)
“Nos han abandonado aquí, en este planeta regido por unos cabrones mentirosos de capacidad cerebral modesta, sin sentido, sin un ápice de buenas intenciones” (W. Burroughs, Diarios, 1997)
En la caridad privada, la institución más antigua es el Colegio de las Desamparadas o Instituto de la Juventud Femenina Difícil, dirigido por las Señoras Religiosas Adoratrices del Santísimo Sacramento y Esclavas de la Caridad, de la duquesa de Jorbalán, fundado en 1862 y establecido al año siguiente en una casa de la calle Fernán González, para «acoger gratuitamente a las jóvenes extraviadas y a las que estén en inminente peligro de perderse, educarlas en la religión, sana moral y labores propias de su sexo». Con destino a servir a las grandes casas (en alguna de las cuales terminarán grávidas). Similar función cumplía el Instituto de las Siervas de María Inmaculada, también conocido como Asilo del Servicio Doméstico, instituido como Casa Refugio para muchachas huérfanas con objeto de educarlas e instruirlas para sirvientas.
viernes, 12 de abril de 2013
Escraches. (Para José Luis Sampedro)
“Nuestro tiempo es, para mí, una época de barbarie total”. “Hay dos tipos de economistas: los que hacen más ricos a los ricos y los que tratamos de hacer menos pobres a los que menos tienen”. (José Luis Sampedro. In memoriam)
lunes, 8 de abril de 2013
Amistad
Siento demasiado que con este gran poeta ha muerto una parte de mí mismo; células de mi cerebro quedarán inactivas, de ahora en adelante, porque solo trabajaban para el placer de coincidir con él.
jueves, 4 de abril de 2013
Norte y Sur en la vida de Victoria Ocampo
Su olor era delicioso, no el de la gente que usa perfume, sino el de los bebés limpitos que huelen a jabón, a talco. Yo [niña] la miraba con la mayor discreción posible, temerosa de importunarla y de aburrirla. ¿Cómo podía interesarle a ella una chica como yo? ¿Cómo hubiera podido tomarme en cuenta? Yo hubiera querido decirle: «No sabés lo linda que sos. Sos lo más lindo que he visto en el mundo».Paseo con la Bibliotecaria comprobando la crecida del Arlanzón en su caminar por Burgos estos días de lluvias abundantes que desbordan las riveras (y no puedo dejar de añorar el Tormes de Salamanca). La vista del agua extendida en el suelo proporciona una entidad distinta a nuestros cuerpos. Los emociona.
sábado, 30 de marzo de 2013
Narcisos, violetas y luna llena
«Demasiados elementos llamativos en el título», dirá quien esto lea, «narcisos, violetas y luna llena». Pero así sucede en esta época, y aun podríamos añadir: primavera, lluvia, rocío…, que dejamos para otras ocasiones. Si nombramos a los narcisos, ya se sabe que no podemos descuidarnos, pues su estancia en nuestros campos no se prolonga demasiado. Con las violetas es distinto, llegan hasta los meses de canícula. Y la luna llena viene con las pascuas.
Hay, además, ahora otra flor ‒la vinca major o hierba doncella‒ que nos lleva a confusión con las violetas, pues nace medio oculta entre el follaje rastrero de esta planta. Así sucede en uno de los arriates del paseo de la Isla (aquí en Burgos) y, por ello, solemos dedicarle una entrada estacional cada año. Los cinco pétalos de esta flor se regalan para ofrecer amistad duradera, señalando además que es sentida la ausencia de la persona querida cuando esta se produce. Hay zonas en las que se recubren los pies del altar con vinca al ir a celebrarse bodas. Lo que no conviene es consumir sus hojas, pues son tóxicas. (Una de sus variedades ‒vinca rosae‒ se ha utilizado para combatir leucemias y tumores, por sus alcaloides).
En cambio, las violetas podemos colocarlas en la boca, y sus pétalos, escarchados con azúcar, semejan caramelos naturales perfumados y gustosos. Se encuentra entre las flores que más nos hipnotizan, ya que el perfume que desprenden (sobre todo si las acunamos entre las manos) conecta con sensaciones antiguas en nuestro cerebro. Belleza. Intensidad. Modestia y Seducción.
Hay quien sostiene que los poderes los extraen estas flores violetas del cambiante color azul-violeta de los atardeceres primaverales. Un azar que difícilmente descubriremos.
lunes, 25 de marzo de 2013
Nuestra canción. (Obsesiones)
«El sonido con el que resuena toda criatura», escribe Hildegarda de Bingen (mejor dicho, santa Hildegarda, pues va para un año que elevaron a los altares a esta beguina que vivió entre 1098-1177). Y es algo que suele acompañarme. Una vibración serena que aparece en el vientre o asciende –sobrecogiéndome– por la columna o se instala en alguna de las dependencias del pecho. ¡Cómo agradezco su sorpresiva llegada en épocas de abatimiento!
Hace unos diez años, en la primitiva sede web de poesía salvaje, topé con un relato titulado Nuestra propia canción. Se le atribuía a una poeta africana, Tolba Phanem, de quien no he conseguido más noticias, hasta el punto de pensar que sea un nombre supuesto. A veces la he visto como La canción de tu alma o La canción de los hombres. Y aquí vienen las obsesiones. Es un relato que leo en cualquier reunión (informal) literaria de las que surgen con las amistades o en cuentacuentos o que envío por correo a la menor ocasión. Así que, después de cuatro años en esta bitácora, ya le llega el turno:
«Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres, y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción de la criatura. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito. »Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás.
»Cuando nace la criatura, la comunidad se junta y le cantan su canción. Luego, cuando comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia en la edad adulta, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.
»En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.
»La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otras personas.
»Tus amistades conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Quienes te aman no pueden llevarse a engaño por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Quienes te rodean recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sientes culpable y tu propósito cuando estás confundido.
»No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla en mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado».
jueves, 21 de marzo de 2013
Club de Lectura La Recolectora con el escritor Jesús Carrasco
No es frecuente en las ciudades pequeñas y medianas la visita de fenómenos culturales del momento. Por ello, cuando suceden, se viven con intensidad y dejan recuerdo duradero. Es lo que sucede estos días en Burgos con la llegada del escritor Jesús Carrasco, a cuya novela Intemperie nos referíamos en la entrada anterior.
En el Club de Lectura La Recolectora, ubicado en la Biblioteca Pública del Estado (con hermoso edificio de nueva planta) con otros tres más, habíamos tenido la fortuna de leer y comentar el libro en sesión reciente. Así que ayer nos dirigimos a la librería del Museo de la Evolución Humana, que es donde tenía lugar el encuentro con el autor. La primera impresión fue satisfactoria al poder saludar a Carrasco, persona cercana e interesada en las opiniones ajenas, además de exhaustiva a la hora de ofrecer explicaciones.
La prosa fresca del texto, su cuidado de las palabras y el modo narrativo tienen la explicación de haber sido elaborada la obra a lo largo de varios años (con lógicas interrupciones) y ser sometida, al final, a un proceso de condensación. El detallismo y las descripciones prolijas están al servicio de la historia, del ambiente sobrecogedor, violento, solidario e iniciático que construye. Y todo ello en el campo, aportando una mirada no urbana, con la pretensión de abrir camino propio en una literatura demasiado centrada en la ciudad. Sus raíces literarias están en la narrativa estadounidense contemporánea, especialmente en Cormac McCarty y su Meridiano de sangre (y no tanto en La carretera), siendo insignificante la que pudiera haber de autoría patria, caso de Delibes.
No tiene empacho el escritor en reconocerse –algo que se agradece– novelista novel y primerizo, lo cual le ha llevado a elaborar pasajes que necesitan mayor depuración. Por lo que entiende que la excesiva precisión, a veces, pueda resultar algo pesada y pueda tomarse como ejercicio literario.
Desde aquí le saludamos.
viernes, 15 de marzo de 2013
Frío a la Intemperie
Por circunstancias diversas, esta vez no he podido atender a la primera de las recomendaciones prácticas del ensayista y filósofo R. W. Emerson sobre lecturas: «Nunca leas un libro que no tenga un año o más» (La tercera, que también suelo seguir, es «No leas nada que no te guste», o, como escribiera Shakespeare: «No hay beneficio si no hay placer»). Y –lo que resulta más infiel– me he saltado a la torera mi (única) regla de oro: no leer un superventas hasta transcurridos diez años. ¡La de cantidad de tiempo que me revierte!
Pero, en esta ocasión, he leído Intemperie, de Jesús Carrasco, novela prima que desde mediados del pasado año está en candelero de la crítica literaria y, como caja de resonancia, del periodismo. Es sus crónicas y comentarios se resaltan las virtudes del libro –que las tiene–: ritmo, arquetipos, tránsito iniciático en los personajes, valiosas imágenes, maneras poéticas de desenvolverse, integración del paisaje… Y todo ello sustentado en la prosa y en el vocabulario inusual que expande por sus páginas. Como debe ser la literatura.
Hasta aquí todo sobre ruedas. Lo que ocurre es que me ha costado lo mío el terminar algunas páginas, el llegar al final de algunos pasajes sin saltarme unos cuantos párrafos. Tanta precisión hace farragosa la lectura. Incluso diría que es innecesario semejante detallismo o ensimismamiento –pero ello no es a mí a quien corresponde decidirlo–, pues se nos antoja un ejercicio de redacción. Ello me ha llevado a un estadio de desorientación, al no coincidir con las opiniones oficiosas (del oficio). Y en este punto he de agradecer la existencia de bitácoras en las que aparecen reseñadas y comentadas obras por parte de quienes empleamos buena parte de nuestro tiempo en leer, sin más. Por ello, agradezco a Isabel o a Iván –entre otras varias personas– sus opiniones sobre esta nominada obra, ya que hemos experimentado parecidas sensaciones.
Por otro lado, sobre el vocabulario, considero que es una obligación de quien escribe el apoyarse en él y preocuparse de su cultivo. En el caso que nos ocupa, no me ha resultado tan impactante como se indica en otros lugares, tal vez porque soy de pueblo y conozco la mayoría de los términos utilizados.
Lo dicho: hay literatura, pero espera fluidez. ¡Ánimo!






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